La otra.

09 diciembre 2009

Nos vemos poco y siempre en horarios incómodos. Pasamos un tiempito juntos, que nunca alcanza, y nos despedimos rápidamente. Ella no le deja mucho tiempo libre.
Cualquiera podría pensar que él no me quiere, que solamente me usa por esos pequeños momentos de placer y luego vuelve a la estabilidad que le da ella, a la rutina y seguridad que yo nunca tendré para ofrecerle. Pero no les creería.
Tal vez esté muy enamorada, tal vez sea muy tonta. Pero yo sé que el me quiere. Y puedo ver en sus ojos, cuando se cruzan con los míos, que está auténticamente feliz con lo poco que le doy. Y que antes de verme está triste. Que cuando se despide de mí él se va a una vida mucho peor que la mía. Él sufre, él no puede dejar de sufrir, y solamente lo ayudan esos breves momentos de felicidad que yo le puedo dar. ¿Cómo negárselos?

A veces tengo ganas de enfrentar la situación. De ir con él y decirle que no aguanto más, que la deje de una vez, que se quede conmigo. No aguanto estar sola en mi casa y pensar que él está ahí, inclinado sobre ella, mirándola atentamente. Qué ganas de dejar de pensar en él, en él y en ella, que ahora están juntos, encerrados en su habitación. Sí, él sufre por tener que estar ahí. A él no le gusta. Pero no la deja.

Él es mejor que yo. Es más maduro, más serio. Acepta sus responsabilidades aunque no le gusten y las cumple. Yo jamás hubiera podido aguantarla tanto tiempo como él lo ha hecho. Jamás habría aceptado esa doble vida que lleva él sólo por deber. Tal vez, en parte, sea por eso que lo amo tanto. Él tiene esa constancia, esa capacidad de sacrificio, que a mí me falta. Él se queda con ella aunque me quiera a mí, él sufre por no tenerme, pero acepta su deber. Ý yo, tan débil, que lo único que tengo que hacer es esperar a que él pueda escaparse por un momento, no puedo. No puedo resignarme a jugar el papel de segunda, aunque sea la favorita.

¿Cómo hago para aguantarme las ganas de ir y gritarle: "¡Emilio, dejá de estudiar Clínica de una buena vez!"?

Perdón por esto

30 noviembre 2009

Post homenaje al Elvis latino y a mi hermana, que aprobó Rorschach en la facu.




Sandro se merece vivir solamente por ser la única persona en el mundo, junto a Hugh Hefner, que puede aparecer en robe de chambre en púbblico y seguir teniendo fanáticos.



[Obviamente no se me ocurría nada para actualizar. ]

Voluntades políticas

24 noviembre 2009

Tenía tres entradas que me andaban dando vueltas por la cabeza y que no me decidía a postear. El motivo principal es que en general sé que mis opiniones no son mayoritarias y, aunque las considere (si no correctas) al menos argumentables, no quiero que este blog se tire para el lado de "veamos como Malena defiende cosas que nos incomodan".
Me decidí a unirlas en un sólo post porque me di cuenta de que las tres tienen, en el fondo, la misma argumentación, y que ésta puede ayudar a clarificar un poco mi posición política - ya que en general he percibido por sus mails que tengo lectores convencidos de que soy una reaccionaria de las más empedernidas y otros que me consideran tremendamente socialista. Pido perdón por lo largo del texto por adelantado, pero no es un tema sencillo para argumentar en pocas líneas.
Los tres temas en cuestión son escabrosos por igual: En primer lugar, si puede prohibirse el uso personal de símbolos sociales y religiosos "incómodos", como por ejemplo, la burka para las mujeres islámicas; en segundo lugar, la excepción cultural y por último, la reciente decisión de la Corte Suprema de habilitar la extracción de ADN de jóvenes que podrían ser hijos de desaparecidos en nuestra última dictadura militar.

1. En un primer momento me mostré muy reacia a aceptar la ley de "extracción compulsiva" de adn, ya que me parecía que cualquier persona que quisiera conocer su filiación genética no tenía más que acercarse a cualquier sede de Abuelas, por lo que la ley sólo serviría para forzar a aquellos que no lo desean (que, aunque nos choque, los hay). Sin embargo, tras leer atentamente sobre el tema vi que no tenía nada que temer. En casa se discutió en la mesa que se trataba de dos derechos enfrentados: el de los familiares, a saber qué sucedió con los hijos de los desaparecidos, y el del propio hijo, que tenía derecho a no saber si no lo quería. La ley, sin embargo, no viola la intimidad de la persona (ya que no se realizarían extracciones de sangre sin consentimiento) y, en caso de que la persona no quiera conocer el resultado, éste sólo se les informará a los familiares biológicos.
¿Por qué tuve que esperar a saber esto para convencerme de que la ley debía ser aprobada? Me parece una locura sospechar ser hijo de desaparecidos y no hacer los trámites pertinentes para comprobarlo. El secuestro y robo de bebés me parece, por lejos, uno de los crímenes más aberrantes de la dictadura y honestamente creo que cualquier involucrado en él debería recibir una condena ejemplar. Y sin embargo, no pude sacarme de la cabeza a aquellos jóvenes criados en esos hogares ultrareaccionarios que tanto detesto, que simplemente no podían perdonarle a sus padres biológicos el haber sido "guerrilleros" (lo que sea que signifique eso) y defendieron a sus padres adoptivos hasta el final - incluso luego de haberse demostrado su culpabilidad en varios crímenes. A pesar de no estar de acuerdo con ninguna de sus opiniones, no podía dejar de pensar que debíamos respetar su derecho a no saber, a no querer saber.

2. La excepción cultural, como varios sabrán, se refiere a las medidas que tomó en su momento Francia para proteger a sus mercancías culturales frente a otras consideradas más competitivas - particularmente, el cine y Hollywood. Nuestra nueva ley de medios contempla en algunos aspectos estrategias similares: por ejemplo, la reserva de una cuota de pantalla que obligue a exhibir una determinada proporción de películas locales.
No me considero neoliberal y me horroriza el panorama económico mundial. Pero si bien creo que es importante proteger e incentivar la industria nacional y adoptar todas las medidas proteccionistas necesarias para hacerlo, no creo que deba hacerse lo mismo con la cultura, y por varios motivos [*]. El que interesa ahora es, creo, el más sencillo de todos: no creo que sea deber del estado determinar qué se puede ver y qué no en el cine o en la televisión. El mercado cultural (cinematográafico en este caso) es espantoso y está dominado por monopolios bastante malvados. Pero sin embargo, es la solución más democrática que tenemos. El total de operaciones de compra-venta determina qué quiso y que quiere ver la gente [**] y por lo tanto, qué películas sobrevivirán y cuáles no. No es la mejor solución. Pero siempre me parecerá mejor a la actitud paternalista de un estado que se sienta a decidir qué la cultura y qué no.
Esto nos lleva a aceptar que la inmensa mayoría de la población prefiere ver a Jennifer Lopez enamorándose de Richard Gere antes que a Pi o Sopor Invernal. Puede molestarnos, pero no tenemos nada que opinar con respecto a los gustos de otra persona. Podemos tratar de imponerles otros, pero sin resultados. Solamente Tinelli tiene en dos horas tanto rating como el canal Encuentro en todo el día - ambas orgullosas producciones argentinas. Podemos llenar nuestros cines con contenido sacado de Encuentro. Y la gente elegirá quedarse en sus casas.

3. Con respecto a mi opinión con respecto a los símbolos religiosos, creo que mi posición ya podrá ser adelantada por otros posts en el blog. No creo que todo el mundo debería ser ateo, pero sí creo que los estados deberían serlo; los crucifijos en las escuelas y los sueldos estatales para los obispos, ambos presentes en nuestro querido país, me resultan insoportables. Creo que cualquier católico consecuente debería aceptar la pluralidad de opiniones, poner la otra mejilla, respetar los deseos del prójimo, etc, y contentarse con saber que su alma se salvará mientras los demás ardemos en el infierno por decisión propia. Me molestan, como a cualquiera, los mormones que golpean a mi puerta, pero al menos me están reconociendo mi capacidad de discernimiento y me ponen su religión como opción: no me obligan a aguantarla en mi instituto educativo ni a financiarla con mis impuestos.
La burka es un poco más complicada que una cruz colgada de un cuello. El cristianismo es una religión tan mayoritaria en nuestros países latinos que, lejos de delimitar un estilo de vida, se va adaptando constantemente a los usos occidentales [***]. Hans Christian Andersen tiene un cuento que me traumó la infancia acerca de una chica que lleva unos zapatitos de baile rojos a la iglesia y es castigada durísimamente por este pecado. Hoy ningún católico (latinoamericano al menos) piensa en que a Dios le importa su vestimenta. El problema está en las religiones minoritarias, que, como todas las minorías que se sienten perseguidas, se encierran en sus costumbres y las exageran. No nos molesta una cruz en un cuello, pero sí nos parece espantoso que una mujer elija convertirse en un objeto al usar la burka, o que una judía ortodoxa de 17 años se tape hasta el piso, cubra su cabello y no mire a los ojos a nadie más que a su marido de veinte.
Podemos prohibir los crucifijos en las escuelas públicas, pero no podemos prohibir los dijes en forma de cruz cuando vamos caminando por la calle - y para ser consecuentes con esta idea y no discriminar a ningún grupo minoritario, si no prohibimos las cruces en la vía pública no deberíamos prohibir la burka. Del mismo modo, si le pedimos a las musulmanas que se quiten el velo para entrar a clase o a cualquier edificio público (estoy de acuerdo con ello) también deberíamos pedirle a los católicos que se saquen o que oculten una cruz.
El mensaje es el mismo de los dos temas anteriores: el estado no puede tener ningún tipo de autoridad en lo que concierne a las decisiones privadas de los ciudadanos - siempre, por supuesto, que no afecte a otros.

El estado no regula nuestras creencias religiosas, por lo que no debería tampoco determinar cómo podemos vestirnos. El estado no regula nuestros gustos estéticos, por lo que tampoco debería decidir qué queremos consumir del mercado cultural. El estado no regula qué opinamos sobre nuestra familia biológica, por lo tanto no debería imponérnosla si no deseamos conocerla. Lo único que puede hacer el estado es incentivar opiniones desde espacios puramente estatales: la educación y la televisión públicas y las normas de los edificios públicos.

Lo que quiero decir es: las opiniones y creencias no pueden (por una imposibilidad tanto fáctica como ética) ser determinadas desde el estado. Yo considero que para ser consecuentes con esta idea, el estado tampoco debería permitirse regular el modo en que exteriorizamos nuestras opiniones cuando estamos en un marco civil y no político (quiero decir, en la calle y no en la escuela), con la obvia salvedad de aquellas acciones que lesionan activamente los derechos de otro.
Nos dan pena las musulmanas que han crecido en hogares reaccionarios y a sus 15 años no conciben otro modo de salir a la calle que no sea usando una burka. También nos dan pena los jovencitos que no encuentran otro modo de escaparle a sus problemas que deprimirse y no salir de la cama por seis meses. Me parece tan ridículo prohibir uno como prohibir el otro.

Determinar que hay algunas opiniones positivas y otras negativas, por más obvio que nos parezca que sí lo son, derrumba toda la base de nuestras frágiles democracias. Este es el punto que me parece más importante. Por ello voy a extenderme un poco sobre él:
He leído varias veces la misma crítica hacia esta opinión: es mentira, como pretenden los liberales, que el hombre tenga una voluntad libre y racional. Es mentira que nuestras pobres musulmanas sepan lo que es mejor para ellas. En el fondo, podrán ver que este argumento puede utilizarse para discutir mis tres opiniones.
Y quien les dice, tal vez sea cierto que los seres humanos no tenemos una voluntad racional, y que muchas veces elegimos estupideces que nos hacen daño por motivos irracionales. Tal vez sea cierto que no seamos libres: después de todo, ya he dicho aquí, y tuve una respuesta positiva, que es probable que todo esté determinado desde el big bang. Tal vez sea cierto que no seamos iguales: yo no puedo compararme, de ningún modo, con esos afortunados jovencitos que no solo tuvieron una inteligencia despiertísima desde jóvenes, sino que además tuvieron todos los recursos económicos imaginables para obtener la mejor educación posible. Y si admitimos estas tres posibilidades, hemos derrumbado el paradigma liberal. Más aún: si admitimos una sola de estas posibilidades también lo haremos, porque están íntimamente relacionadas. Al menos en el liberalismo clásico.
Pero a mí me gusta la respuesta kantiana en defensa del liberalismo - o al menos, una interpretación posible de la respuesta kantiana: Es posible que jamás haya habido hombres en estado de naturaleza. Es posible que jamás haya habido un pacto social. Es posible que el origen contractual que queremos darle a nuestros estados sea una quimera. Pero es el mejor modo posible de comprender la convivencia civil y política. Si hiciéramos como si hubiera un pacto social, como si fuéramos libres, como si fuéramos racionales, tendríamos incontables ventajas a la hora de pensar nuestra condición política. Sin pacto social, el más fuerte podría legítimamente someter al más débil. Sin pacto social, las minorías consideradas inferiores no tendrían representación legítima en la sociedad.

Uno de los aspectos en que mejor se ve esto es en el sufragio. Estamos asumiendo un pobre individuo que no puede decidir cuál es su mejor opción religiosa, o cuál es el mejor modo de vestirse, o cuál es la película que quiere ver el fin de semana, y sin embargo al mismo tiempo lo estamos poniendo en el rol más fuerte que alguien puede tener dentro del estado: en el lugar del Soberano que decide quién será el que lo represente políticamente. El pueblo es soberano, nos decían siempre en la escuela, pero no hemos comprendido que en el marco de nuestra legislación sólo somos soberanos una vez cada dos o cuatro años, cuando nos sacamos nuestra ropaje de Pobre Ciudadano Sometido a las Leyes, nos ponemos la capa de Super Soberano que Determina su Propio Destino, y nos dirigimos a hacer valer nuestra voluntad política - nuestra libre y racional voluntad, tan capaz, que puede decidir quién habrá de dirigirla.

La burka es horrenda. Las opiniones neonazis, aberrantes. Hollywood idiotiza. Las personas que defienden a los militares nos asquean. Si queremos conservar nuestras democracias representativas, nuestros estados de derecho, y no caer en contradicciones, me temo que no tendremos más opción que aceptar a todos ellos.


Post-scriptum:

A menos, claro, que crean que se trata de un precio muy alto a pagar y elijan cambiar nuestros estados.
Quiero dejar muy en claro que este post habla de evitar contradicciones, de respetar la supremacía constitución (particularmente el artículo 19) por la que teóricamente todas nuestras leyes están sometidas, y de hacer valer los principios por los que supuestamente se rigen nuestros estados. No estoy diciendo de ningún modo que los estados liberales sean los mejores posibles, ni siquiera que sean buenos. Simplemente creo que cualquier político que determine que el estado puede o debe regular el modo en que se exteriorizan opiniones está entrando en contradicción con la misma estructura política que dice representar. Y nada más.

De todos modos es indudable que a mí sí me gustan los estados liberales - o al menos, la maniobra de "hacer como si" hubiera un pacto social me parece que trae muchísimas ventajas - la libertad política, las garantías constitucionales, los derechos humanos. En ese sentido, y volviendo al comienzo del post, lamento informarles que no soy ni marxista convencida ni conservadora reaccionaria, y por el mismo motivo: ambos movimientos deciden que debe ser el estado, o la mayoría, los que decidan por las opiniones de las minorías. Supongo que los países que mejor llevan a cabo mis expectativas políticas son las socialdemocracias europeas; muchos derechos políticos, muchos derechos civiles, mucha protección económica. Mal que le pese a algunos, estas socialdemocracias son tan liberales como socialistas, y no soy persona que se arrepienta de lo que opine (aunque en mi marxista facultad me agarra escozor cada vez que tengo que admitir que creo en paparruchadas como los estados de derecho y las democracias liberales).

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[*] Entre ellos, que no creo que el arte sea una mercancía como cualquier otra, por lo que tanto dejarla librada a la libre competencia como plantean los liberales o restringirla a medidas proteccionistas como plantean los socialistas me parece inútil para resolver el problema; que detesto el nacionalismo allí donde se lo encuentre y no veo qué tiene de superior el cine argentino sobre cualquier otro; que fomentar el cine argentino (argentino entre comillas, porque se trata de cine porteño que vuelve una y otra vez sobre los mismos temas, con los mismos actores) es discriminar a otras culturas tanto extranjeras como del interior del país; que no confío en nuestros ineficientes estados latinoamericanos para decidir de manera limpia qué es cultura y qué no, y muchísimo menos en nuestra camarilla de intelectuales; etc etc etc.

[**] Claro que pueden decirme que todas esas entradas se vendieron porque la gente es estúpida y no sabe lo que es buen cine. O pueden decirme que todos esos espectadores estaban influenciados por la publicidad millonaria que tienen las producciones hollywoodenses y de la que carecen nuestros modestos estudios argentinos. Al primero, respondo que no es deber de nadie decidir qué es cultura y qué no, por lo que si nuestros compatriotas eligen escuchar cumbia y ver bailando por un sueño, no tenemos opción más que tolerarlo y reforzar desde la educación formal (y sólo desde allí) otro tipo de productos culturales. Nótese, de todos modos, que tanto la cumbia como Tinelli son producciones bien argentinas. Con respecto a la publicidad, es inevitable, pero no creo que películas como El Hijo de la Novia hayan tenido poca publicidad. De todos modos, la publicidad está presente en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, inclusive en uno de los aspectos centrales de nuestras democracias: el periodo de elecciones. Es sabido que una buena publicidad define resultados políticos. Pero elegimos creer que nuestros compatriotas pueden ir por encima de eso.

[***] Por supuesto, esto habla de la religión como conjunto de creencias individuales. Los cristianos que no están de acuerdo con la castidad pre matrimonial son la mayoría, al igual que la oposición al sacerdocio exclusivamente masculino. La mayoría de los curas no castigan a nadie por tener sexo antes del matrimonio e incluso llegan a proponer ellos mismos el uso de anticonceptivos. El cura de la parroquia a la que asistía de chica opinaba que las supuestas revelaciones de Fátima eran "pelotudeces" [sic] y que Ghandi tenía el pase ganado al cielo a pesar de ser hindú. Personalmente, si bien en parte me alegra que haya curas y católicos empedernidos que se permiten disentir con el Vaticano, también me molesta un poco el nivel de hipocresía que esto revela. Sería muchísimo más sencillo que el Vaticano examinara sus puntos de vista si todos los católicos convencidos de que los gays deberían casarse, o de que el sexo pre matrimonial está bien, o de que los milagros antisemitas de Fátima son un insulto para la dignidad humana, etc... que todos ellos hicieran una oposición fuerte, dejaran de considerarse "católicos apostólicos romanos" y abandonaran la Iglesia. Mientras tengamos curas réprobos - pero que no lo dicen demasiado fuerte - y feligreses no muy convencidos - pero que siguen yendo a la iglesia y llenando las estadísticas como "católicos" - es poco probable que la situación cambie.

Dios en peligro

19 noviembre 2009

Los que me conocen en persona, o los que han compartido alguna charla filosófica conmigo, deben haberme oído mencionar más de una vez a Hans Jonas. Y es que tiene muchas cosas para atraerme: fue uno de los principales estudiosos del gnosticismo, tiene buenas y revolucionarias ideas como teólogo, se preocupa por el nihilismo ético, incorpora elementos científicos a sus teorías y fue uno de los primeros (si no el primero) en centrarse sobre las consecuencias filosóficas de la investigación genética, entre otros peligros tecnológicos.

Les dejo, esbozadas, algunas de sus ideas más atractivas (para ver si los convenzo de leer algo de él) para pasar al tema que nos compete.
- Postula, a contramano de su tiempo, que hay verdades metafísicas. Para los legos en materia filosófica debe ser difícil comprender por qué esto puede llegar a ser tan controvertido. Lo explico brevemente contándoles que, en muchas reuniones de filósofos positivistas o en círculos ateos, la peor objeción que se le puede hacer a alguien es "estás haciendo metafísica". Recordemos este post.
- También llevando la contra, insiste en que la ética debe depender de la ontología; recordemos que autores como Levinas postulan exactamente lo contrario. Es decir, no solamente niega que la llamada falacia naturalista sea válida, sino que insiste en que es un modo legítimo (y me atrevería a decir, el único que hay) para fundamentar una ética y evitar la caída en el nihilismo. Hay algo-así-como valores en el mundo natural. El principal de ellos, para Jonas, es el Sí a la vida (la reafirmación del Ser para mis amigos metafísicos), que es "ser" en la naturaleza y "deber ser" para el hombre, pero siendo siempre el mismo valor.
- Postula que una vez aceptado el dualismo cartesiano, no hay salida posible para el nihilismo ético. Esta es sin lugar a dudas una afirmación muy valiente. Les dejo la tarea de buscar la fundamentación.
- Postula que la libertad, la individualidad y la interioridad no son exclusivas del hombre, sino de todo organismo biológico, aunque en el hombre tienen algunas características propias. Intenta (con éxito, a mi humilde entender) poner en relación estas ideas con la teoría de la evolución. Sí, adivinaron: en este último punto está la clave para entender por qué se puede evitar caer en el dualismo, sin eliminar un necesario límite entre lo humano y lo no humano.

Podrán notar que en cada una de estas afirmaciones hay mucha tela para cortar. Pero quiero centrarme esta vez en la teología de Jonas, que me parece novedosa y muy rica.
Para los que alguna vez leyeron más allá de Platón, tal vez les choque saber que Jonas explícitamente se niega a hablar de la divinidad de modo conceptual y elige un modo bastante arcaico: el mito. Sus motivos para hacerlo me convencen; después de todo, no podemos hablar de algo considerado inefable en términos supuestamente transparentes de un ideal lenguaje conceptual. El mito, en su aparente opacidad, es transparente a aquello que intenta representar (pero continúa siendo de alguna manera opaco al entendimiento conceptual).
Recordemos la advertencia kantiana: hay imposibilidad de alcanzar conocimiento sobre cuestiones metafísicas. Esto no significa (más allá de lo que muchos quieren hacernos creer) que no podamos hablar sobre ellas o que no haya verdades metafísicas; pero mucho más importante, en modo alguno puede desprenderse de esto la afirmación positivista de que la metafísica carece de sentido. Simplemente es una ventana que muestra el límite del conocimiento y del lenguaje humanos.

No podría aquí reformular de manera convicente el mito jonasiano. Es uno de esos pedazos de literatura que nadie debería perderse de leer por sí mismo. El artículo donde se encuentra se titula El Concepto de Dios después de Auschwitz. No se lo pierdan.
Básicamente, se trata de un Dios, el fundamento del Ser estático, que elige entregarse al azaroso Devenir. Dios se entrega al mundo y al tiempo, se hace mundo y tiempo, y ya no puede cambiar las leyes que los regulan: el mundo es por sí mismo. Y en algún momento, tras millones de años de devenir, llega el desenlace esperado: el primer chispazo de vida en el universo frío. En el último capítulo del devenir está el reino de la libertad.
¿Por qué mencionar a Auschwitz en una reflexión teológica? Porque, como se ha dicho una y otra vez, la Shoá es el prototipo del genocidio contemporáneo, que obliga a repensar una y otra vez las categorías éticas más arraigadas. Ni Dios pudo salvarse de la Segunda Guerra Mundial. ¿Como reconciliar un dios omnipotente, inteligible y bondadoso con el horror de los campos de concentración, en particular para un judío alemán como Jonas?

La Omnipotencia, la Inteligibilidad y la Bondad Infinita de Dios son una tríada contradictoria, afirma. No me voy a detener en la argumentación jonasiana, pero creo que reflexionando sobre ello cualquiera puede llegar a la misma conclusión. Cualquier par de características sí es congruente: Dios puede ser omnipotente y bondadoso, por ejemplo, pero para aceptarlo tenemos que renunciar a comprenderlo. Es la solución que brindan muchos católicos: los famosos misterios.
Pero Jonas es judío y no puede desconocer la tradición que liga a Dios como el Señor de la Historia. El Dios del Antiguo Testamento es el que conversa con los hombres, el que se deja convencer por Moisés y por Abraham, el que se arrepiente. Es el Dios que interviene activamente en la politica de Israel (enemistándose con sus reyes, como Saúl o David), el que se compromete con el destino de los hombres en la tierra y no solamente en la eternidad. Una teología judía no puede quitarle la inteligibilidad a Dios. Y en modo alguno puede comprometerse su bondad: Dios quiere a su pueblo, se siente cercano a él y ha pasado todo el antiguo testamento intentando ayudarlos. Es interesante hacer notar aquí que algunas teologías cristianas (particularmente la gnóstica) le quitan a Dios el atributo de la bondad suprema, tal vez para salvar esta contradicción.

Tenemos entonces un dios-ser, que se ha lanzado a la aventura del devenir, del no-saber-qué-vendrá-después. ¿Cómo reconciliamos a Dios con Auschwitz? En Jonas es sencillo: porque Dios no pudo evitarlo. Dios simplemente pudo contemplarlo horrorizado.

"Y quiero creer esto: que en las alturas se lloró ese desperdicio y esa rapiña de vidas humanas; que un gemido - y luego la ira - fueron la respuesta al grito del sufrimiento infame, el terrible daño causado a la realidad y la posibilidad de cada vida perfectamente victimizada, cada una de ellas un frustrado intento de Dios"
(Inmortality and the Modern Temper)

Pero cuidado: esto no se trata de una original teodicea. Aquí no estamos explicando ni justificando el mal. Al contrario. Jonas nos arroja, como pocos filósofos, a la visión aterradora del abismo de la responsabilidad humana.

"No hay que imputarle el oprobio de Auschwitz a una providencia todo poderosa o a alguna astuta necesidad dialéctica (...). Nosotros, los seres humanos, se lo hemos infligido a la deidad, nosotros, que fallamos en el manejo de las cosas. Sigue estando en nuestro saldo y nosotros somos quienes debemos lavar ese oprobio de nuestros rostros desfigurados y, de hecho, del semblante mismo de Dios".
(Mortality and Morality)


He aquí una fuerte ética de la responsabilidad. Por supuesto, antes de que salten a bardearme, este no es el fundamento para la ética, pero sí es un modo de hacerla comprensible.
Dios se ha lanzado al devenir y por eso Dios cambia; Dios sufre con cada vida perdida, con cada recurso natural explotado, porque allí está él; Dios padece [*] lo que los hombres realizan, Dios que depende de los hombres porque, por primera vez en la historia, la vida tiene la horrenda capacidad de destruirse a sí misma, de eliminarse completamente - y con ella, a Dios. El Dios de Jonas es un Dios en peligro. Recordemos las palabras de otra judía que fue (voluntariamente) a parar a Auschwitz, Etty Hillesum: "(...) se me hace más claro que Tú no puedes ayudarnos, pero que nosotros tenemos que ayudarte y defender hasta el fin tu morada en nosotros"


Quién sabe si es verdadero, pero, como he dicho más de una vez, uno de los aspectos más interesantes de la filosofía no es tanto su capacidad para decir verdades como su capacidad para darnos bellezas intelectuales. Esta reflexión es indudablemente hermosa.
Me voy despidiendo porque esto se alargó demasiado.

Para los fanáticos de Pain of Salvation, creo que se puede hacer una buena comparación entre el Dios del disco Be y el Dios de Jonas. (Me queda en la lista de posts por hacer.)

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[*] En el sentido clásico del término, que muestra la pasividad, y no exclusivamente el sufrimiento. Se puede padecer lo bueno como lo malo.

Mañana tramitera

03 noviembre 2009

A los trabajadores de PAMI en general, y a los siguientes en particular:
- A los tres médicos que no se ponen de acuerdo sobre si una gasometría se hizo en una arteria o en una vena;
- (y al genio del médico que, para resolver el conflicto, decidió simplemente "hacer otra" como si no necesitáramos resultados ya)
- A la malparida que, al hacerle una pregunta sencilla, me respondió con un "SAQUE TURNO", me hizo esperar una hora para repetirle mi pregunta y me respondiera simplemente "No";
- A los empleados de atención al público que me dan una respuesta diferente cada uno ante una inquietud sencilla ("¿A qué hora vengo a hacer este trámite?") ;
- Al genio que ideó un sistema de TRES números de teléfono de atención al público que son atendidos POR LA MISMA PERSONA;
- A la doctora que me dijo "Es que no sé qué medicamento es este que recetaron";

etc,


No les puedo decir QUE SE VAYAN A LA RECALCADÍSIMA CONCHA DE SUS PUTAS MADRES porque lamentablemente, si tuvieran un mínimo de respeto por las demás personas, le habrían evitado al mundo el haberlos conocido y jamás habrían salido de allí.

Así que les deseo algo más sencillo.


Deseo que alguna vez sean viejos, muy viejos. Y que se enfermen alguna vez. Y que tengan que hacer horas y horas de cola para retirar un papelito, entregárselo a otro señor que les de veinte papelitos más, y así ad infinitum. Que los llenen de medicamentos sin hacerles un estudio para comprobar si les sirven y sin explicarles qué es lo que hacen. Que les cambien esos medicamentos constantemente. Que nadie les de respuesta a sus inquietudes. Que los paseen de aquí para allá como si su tiempo no valiera nada. Que los internen en hospitales que se caen a pedazos, sin nadie que se ocupe de ustedes. Pero, sobretodo, que tengan que hacer trámites, muchos trámites, de manera constante, hasta que se sientan un señor K cualquiera.

En definitiva, deseo que ustedes también se atiendan por PAMI.


Que tengan un buen día. Ni se gasten en deseármelo a mí: una hora después de levantarme, ya me lo arruinaron sus colegas.




/ACTUALIZACION:

Médica del PAMI: "Vaya con esta receta a la farmacia"
un día después
Farmacéutico: "Vaya con esta receta a las oficinas de Calle Córdoba"
un día después
Oficinas de calle Córdoba: "Vaya con esto a la otra sede"
Otra Sede: "Saque turno con la médica para completar este otro papel, después vuelva acá para que le demos el medicamento"

¬¬

avisito

23 octubre 2009

Es imposible analizar dos alternativas y decidirse. La contemplación es opuesta a la acción. No piensen; hagan. Elijan. Decidan con el corazón y con el estómago. Los argumentos racionales sólo sirven para quedar bien con los demás. La cabeza sólo está para arreglar los líos que ocasionan estas decisiones apresuradas.

Así que bueno, en dos días arreglé un montón de líos y me vine para Mendoza.

Perdón a toda la gente que dejé en banda.

^^

La tragedia de la cultura

13 octubre 2009

Hay varios temas dentro de la reflexión teórica que me interesan y a los que me dedico especialmente porque se relacionan con mis propios sentimientos, angustias o preocupaciones. Uno de ellos es el que, después de Simmel, llamamos "la tragedia de la cultura".
A grandes rasgos, podríamos decir que muchos tenemos la sensación de que la cultura se ha despegado de los individuos que deberían crearla o simplemente disfrutar de ella. Se ha autonomizado, ha pasado a tener vida propia, a regirse por reglas que la inmensa mayoría no alcanza nunca a comprender. Todo esto nos imposibilita para participar activamente de ella: quedamos atrapados como espectadores. Incluso si entendemos la cultura de un modo más amplio que el habitual. Incluyamos, no sólo las grandes artes, sino toda expresión de subjetividad. Parecemos atrapados entre tres posibilidades igualmente deprimentes: la perspectiva de ser consumidores de cultura, que jamás podrán crearla; la posibilidad de ser activos participantes de ella solamente si nos doblegamos a reglas impuestas que probablemente no nos agraden (a tocar lo que el público quiere oir, a someter nuestras habilidades al mercado, etc) o, aun peor, a quedarnos estancados en el ejercicio solitario de la creación cultural como puro goce masturbatorio, placentero y deprimente a la vez. Incluyo a mi blog en este último apartado. A pesar de contar con una concurrencia pequeña y fiel (y los adoro a todos los que me leen, no me malinterpreten ^^), admitiría también que este blog seguiría sin ninguna firma - como tantos otros blogs por ahí perdidos que tal vez nadie nunca leyó con atención. ¿Qué nos lleva, a todos nosotros, a llenar páginas y páginas de cuadernos que nunca mostraremos a nadie? ¿O a tocar la guitarra cuando estamos solos en casa? ¿A tener una banda con amigos a pesar de que sabemos que jamás tocaremos frente a un público?
Ya he hablado alguna vez de la necesidad que tenemos [*] de sentirnos sujetos creadores en lugar de criaturas (creadas). Creo que no se ha ahondado nunca lo suficiente en la importancia que tuvo, para el hombre post-edad media, ese cambio en la concepción de sí. Ya no era una criatura dependiente de dios. Era el sub-jeto, el fundamento que corría por debajo del mundo. Son notorios los problemas que esta concepción moderna de uno mismo acarrea; pero, más allá de las dificultades y la soberbia que este término trae, podríamos concentrarnos en lo bueno. Es una palabra que refleja (o permite) la nueva necesidad de tomar las riendas del propio destino. De ser creadores.
Foucault le discute a Marx: el trabajo no es la esencia del hombre. Hace falta un complejo mecanismo para doblegar al hombre para que se someta al trabajo. Tal vez, sólo tal vez, Foucault tenga razón. Pero de todos modos creo que en algún lugar debemos encontrar la capacidad de engendrar algo nuevo que dar al mundo, algo que sea a la vez subjetivo, porque nació de nosotros, y objetivo, porque ¡allí está!, existe por y para sí, lo creamos y ahora es de una vez y para siempre.
Eso es lo maravilloso de la cultura, creo. Esa unión de lo subjetivo y lo objetivo. Eso que es nuestro y es a la vez de todos.

Creo que con esto pueden entender, entonces, porque el término tragedia de la cultura me parece adecuadísimo. El modo en que yo me acerqué a la cultura fue a través del teatro, y podemos problematizar ese término tan rico: Tragedia. Hay muchas definiciones para ese término, y tal vez ninguna nunca llegue a abarcarlo en toda su riqueza. Pero hay una, que sin agotar todos sus significados, tiene suficiente belleza como para hacerla interesante: Tragedia es aquella historia donde nadie tiene la culpa de la desgracia. Todos la sufren, y nadie puede evitarla. [**]

¿Quién tiene la culpa de que nuestro único modo de acceso a la cultura sea pagando una barbaridad para poder disfrutar de buena música, buen teatro? ¿Quién tiene la culpa de que haya que estudiar años enteros para simplemente comenzar a dominar alguna habilidad artística? ¿Quién tiene la culpa de que la oferta cultural sea decididamente mediocre? He ahí la tragedia.

Pero cada vez que nos conformamos con leer un buen libro (o escribir un mal blog) antes que encarar la posibilidad de hacer literatura, nos convertimos a nosotros mismos en criaturas. Como cada vez que dejamos que sea la programación del cable la que decida qué queremos ver por televisión. O cada vez que vamos al teatro, nos sentamos dos horas en la butaca y nos vamos sintiendo que "vimos Cultura". Simplemente la vimos. La cultura nos pasó por encima, se despegó de nosotros y se hizo inalcanzable.
Ojo, no estoy diciendo que todos deban hacer algún tipo de arte y abandonar su trabajo, sus esposas y sus vidas para dedicarse a ella. Nada más lejos de mi pensamiento. Simplemente creo que todos enfrentamos alguna vez el penoso hecho de mirar nuestra vida y sentir que la vivimos sin sentido (en el trabajo, en la carrera, en las tardes vacías). Y que un buen modo de escaparle a eso es, por una vez, hacer algo por nosotros mismos (y obviamente no me refiero a una sesión de spa). Hacer algo nuevo. Traerlo a la vida. Trabajar por y para nosotros. El arte es, tal vez, el modo más sencillo y más placentero de lograrlo.

Con toda esta larguísima entrada como explicación, entonces, creo que ahora sí es entendible en toda su enorme dimensión el por qué considero necesario, indispensable, comenzar un taller de teatro gratuito y abierto a todo aquel principiante que se sienta curioso. Porque considero un deber de todos los que hemos acumulado un poquito de experiencia en algún tema el transmitírselo a otros, y una posibilidad de crecimiento para todo aquel que tenga ganas de aprender -y hacer- algo nuevo. Porque sentirnos creadores tal vez sea una necesidad de todos, y que muy pocos pueden llegar a experimentar. Esa es la auténtica democratización de la cultura. No el abrir más salas de teatro: hacer más elencos. Escribir más guiones. Presentar más obras. Una vez que lo hagamos, los teatros vendrán por sí solos

Entonces, me decidí, convencí a quien tenía que convencer, y heme aquí habiendo engendrado algo para mí y para los demás que espero sea placentero para todos. Ahora me tocaba compartirlo con ustedes.
¿Alguien se prende? Mándenme un mail si les interesa. Calculo comenzar el viernes 23 o el 30 si hay algún problema. A los que ya me escribieron, mañana sin falta les paso toda la data que tienen que saber.

Y si no les interesa, bueno, al menos consideren la posibilidad de hacer algo - lo que sea - que los ayude a sentirse un poquito más vivos. Es la mejor sensación del mundo.


[***]


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[*] O que yo tengo, y que con mucha arrogancia les traspaso a ustedes. Si ese es el caso, mil disculpas ^^

[**] Nos hemos acostumbrado al esquema héroe-malvado, pero en mis tragedias favoritas no hay malvados. Y cuando los hay, pareciera ser que calificarlos de "malos" no les hace justicia. No estoy pensando en Yago o en Shylock. Veo, más bien, a Clintemnestra, aquella que perdió una hija por la soberbia de su marido, aquella que sufrió 20 años con una cama vacía, aquella que enfrentó la humillación de hospedar a la amante de su marido en su propia casa. ¿Es tan fácil decir que Clintemnestra es malvada por haber asesinado a Agamenón? Pesaba sobre Agamenón una doble maldición: Aquella que le fue dada a su padre y a toda su descendencia y aquella que Atenea lanzó sobre los aqueos tras la violación de Casandra. Pesaba sobre Agamenón el haberse arrogado el derecho de ser tratado como los dioses tras caminar sobre la alfombra púrpura. Pesaba sobre Agamenón el crimen imperdonable de su hybris constante - visible en la Iliada. Y sin embargo, a pesar de que su muerte era inevitable, no solucionó nada. La justicia era imposible. Sólo traería más y más tragedias: Orestes, Ifigenia, Electra, etc.

[***] Ja, sí, toda esta entrada tiene como único objetivo hacer publicidad. Pero como es publicidad para algo que se ofrece gratis, y como tengo una buena cuota de "deber" asociada a este nuevo taller, supongo que es perdonable. Además, en algún momento iba a tener que explicar por qué considero tan importante el haber comenzado este curso - mejor hacerlo ahora y de paso ganarme algún alumnete.

Carta abierta a La Ex

10 octubre 2009

Podría empezar contándote que hace unos días soñé con vos. Y no es la primera vez que ma pasa. Claro, ¡no conozco tu cara!, pero ya conocerás la lógica onírica.
Vos ibas pasando por la vereda de mi casa, en Mendoza, y yo no podía tolerar ese atrevimiento, esa provocación. ¿Quién te manda a pasar por mi casa? Me dominaba la furia. No tiene sentido esperar que entiendas esa sensación cuando las dos estamos despiertas. Pero, de nuevo, es la lógica de los sueños...
Enfurecida, salía a la calle, comenzaba a gritar y antes de que supieras, estabas tirada en el piso y yo te pegaba.
Emilio nos tuvo que separar y después de que te fueras, me reprochó un largo rato. ¿Por qué tenés que ser así, Male, tan violenta, tan impulsiva? ¿Por qué no pensás? ¿Por-qué-tenés-que-ser-así?

Y me desperté.

He pasado bastante tiempo pensando en esa pregunta. Es que es cierto, ¿por qué tengo que ser así? ¿Quién me manda a recordarte a cada rato? ¿Por qué me molesta que Emilio no me cuente de vos? Sé que me quiere. Y le tengo plena confianza - tanta como para dejarlo solo a 1000 kms. Si mañana alguien me llamara para contarme que lo vio a los besos con otra, tal vez con vos, no lo creería. Y ya sé que todos los demás pensarán que estoy loca, ciega, pero asumo que vos podés entenderme en esto: Emilio no. De cualquiera desconfiaría menos de él.

Y me quiere. Lleva tres años queriéndome a pesar de todos los problemas que le causé yo y que nos trajo el mundo. Alcanzarán como prueba estos años en que ha soportado esta relación permanentemente trunca, ese deseo nunca satisfecho del todo, ese futuro incierto. Emilio sabe que cada vez que me ve, tiene por delante una despedida que afrontar. Y aguanta. Y aún hay más pruebas... de esas que sólo puedo ver yo, y nadie más. El modo en que me mira, el modo en que me acaricia. Las ocurrencias que inventa para entretenerme, las citas sorpresa que organiza a veces. Los regalos. La cara que pone cuando relee algo de lo que le escribí en un libro o una carta. Mi foto colgada en su cuarto. La cara de preocupado que pone cuando me despierto de la siesta con una pesadilla. La manera brusca en que corta alguna pelea cuando ve que me estoy por largar a llorar.

Emilio nunca me preguntó mucho sobre otros hombres que tuve. Todo lo que sabe, lo sabe porque yo se lo conté sin que preguntara. A veces tengo que aguantarme y callar alguna anécdota, porque sé que no le gusta que hable de ellos. Y así como no quiere saber de ellos, tampoco suponía que yo quisiera saber algo sobre vos. Así como no le interesa recordar mi pasado con otros, tampoco se preocupa por el suyo con vos. No conserva ninguna carta, ninguna foto tuya. Alguna vez me sentí mal por eso... pensaba que alguna vez a mí me tocaría desaparecer de su vida. Que alguna vez Emi rompería mis cartas, tiraría mis fotos, regalaría los libros que le di. Vos sos un fantasma para mí, pero para él, solamente un recuerdo en que se piensa menos cada vez.
Tal vez fue ese silencio obstinado el que me intrigó. O tal vez siempre quise saber. El caso es que le vivo preguntando "¿y cómo era?". Y así de bueno como es, aunque no quiera contar, recuerda. Y cuenta. De a retazos, escuetamente, pensando mucho antes de hablar, como siempre cuenta las cosas él. Ya sé que nunca me va a contar alguna anécdota que vivió con vos - y es una lástima, porque creo que es en esas cosas donde más conocés a las personas. No me fío mucho de las descripciones al aire, sin un marco concreto. Pero al menos Emilio puede decirme "Era así y así". Yo siempre quiero saber algo más, pero trato de aguantarme y esperar a la próxima ocasión. Lástima que esas charlas siempre terminen con un "¿Y por qué te interesa tanto saber de mi ex?"
Como en toda pareja larga, hasta las conversaciones suelen volverse algo rutinarias. Entonces puedo contar lo que diríamos después:
"Porque nunca hablás de ella. No sé, me intriga"
"Es que no me gusta pensar en eso. Ya pasó. No quiero pensar en eso. Y creo que estás algo obsesionada con ese tema"
"Es que justamente me obsesiona que no quieras hablar de ese tema"
Y entonces él me explica por qué no quiere hablar de "ese tema", que sos vos. Porque ya pasó mucho tiempo pensando en eso, antes de conocerme. Demasiado tiempo. Y eso ya terminó, ya te perdonó, ya olvidó. Ahora quiere mirar para adelante.
Y yo, eterna curiosa, eterna obsesiva, lo obligo cada tanto a mirar para atrás.

¿Y por qué soy así?

Ya no quiero escuchar la voz dolorida de mi novio al teléfono preguntándome por qué cada tanto me agarra por hablar de vos. Ya no quiero preocuparme al pedo por si irás o no irás a su obra de teatro, por si irás o no irás al cumpleaños de algún amigo en común. A él no le importa, ¿por qué me tiene que preocupar a mí? Si ya sé que me quiere, si ya sé que aunque no te odie tampoco quiere verte, si me consta que a vos ya no te interesa hablar con él. ¿Por qué?

Tal vez... y aquí está el quid. Tal vez sea por lo que sé de vos con certeza. Sé que sos la ex de mi novio y sé que ahora sos un fantasma que en contadísimas ocasiones se cruza en su vida. Allí está lo que me intriga con esa fascinación morbosa que nos obliga a mirar de frente a lo que nos da miedo.
Vos sos un mal recuerdo de la persona más increíble que conocí en mi vida. Sos todo lo que yo no quiero ser - sos lo que más me aterraría ser.

A esta altura yo ya no sé cómo perder a Emilio. Ha soportado tantos gritos, tantos insultos, tantos llantos, tantas veces que le corté el teléfono o le interrumpí las palabras, me ha perdonado tantos errores, que no puedo creer como es que sigue conmigo. Pero acá está, esperándome. Y ya no quiero fiarme de su bondad o de su cariño - Quiero empezar a ser digna de mi novio.
Tal vez sea un buen paso empezar por reconocer qué es lo que me aterra de vos, qué es lo que me obliga a perseguirte por sus recuerdos. Es ese fantasma que me anuncia que a Emilio sí se lo puede perder. Ojalá que reconocer eso me ayude a exorcizar a esa sombra, que nada tiene que ver con vos - vos que no sos una sombra, sos una persona completa, con una vida entera que no está atravesada por el hecho de ser el recuerdo de nadie. Echar a la sombra también me va a ayudar si alguna tengo ocasión de conocerte. Ojalá pueda conocerte por lo que sos, sin que se entrometa el fantasma de lo que fuiste. Pero, especialmente, ojalá pueda vivir todo lo que me queda de vida sin nunca enfrentarme a la pérdida del hombre que quiero.

Voy a despedirme, entonces, echando a las sombra para siempre y liberando a la persona real de una obsesión que tiene más que ver conmigo que con ella.
Y me apuro, porque quiero publicar esta entrada rápido, para poder llamar a mi novio, decirle que lo amo con toda el alma, y avisarle que la próxima vez que lo vea [¡ay, que falta una eternidad para Noviembre!] voy a abrazarlo tan, pero tan fuerte, que no va a quedar ningún hueco en donde pueda colarse alguna inseguridad. Ninguno.

Y sólo es una.

06 octubre 2009

"Razones por las que nunca seré una intelectual"

Parte 1.

Lugar: Facultad de Filosofía y Letras.
Grupo de Lectura de Foucault.

El grupo lleva una hora discutiendo La Verdad y Las Formas Jurídicas
Yo aún no he abierto la boca. Ni encontrado nada digno para decir.

A - Entonces, este sistema de fuerzas de producción está determinado por las relaciones de poder y por los distintos saberes que emergen de ella.
B - Yo creo que aquí Foucault está planteando una discusión en términos marxistas. El saber funciona como estructura sometida al modo de producción.
C - Pero no necesariamente debería ser así. El poder, el saber y las relaciones de producción están retroalimentándose constantemente. No hay causalidad determinista marxista.
B - ¡Pero sí hay una causalidad perfectamente visible entre estructura y superestructura! Lo que no hay es causalidad ontológica.
A - Entonces podríamos decir que hay materialismo, pero no marxismo.
C - Sí, estoy de acuerdo. Foucault es aún más materialista que los marxistas. Incluso plantea que el discurso es material - la oración.
D - También plantea que el poder es material y está determinado por todas las relaciones.
C - Claro. No sé si puede hablarse de algo inmaterial en Foucault.

Male: - ¿Cómo que no? ¡Su cabello!


Doce estudiantes de humanidades me miran seriamente durante unos segundos.

Luego continúan la discusión.



=(

Falacias

05 octubre 2009

Y al Garrahan lo hizo una dictadura, también.

Si lo quieren demoler, me van a tener que dar un mejor argumento que ese.

Kant y los relojes

26 septiembre 2009

De Ana María Shua, Botánica del Caos. Hace tiempo que tenía ganas de compartir esto con ustedes. Y no se me ocurre otra cosa para actualizar.


Puntualidad de los filósofos I

El profesor Kant es tan regular en sus costumbres que cada día esperamos su paso para poner en hora nuestros relojes. Cruza la calle siempre por esta esquina a las cuatro en punto de la tarde. El resto del universo, en cambio, es irregular, confuso, impredecible. A las cuatro en punto de la tarde a veces brilla un sol violento y a veces es de noche. Hay días en recién acabamos de cenar y otros en que las cuatro de la tarde llegan inmediatamente después del desayuno. Los peores son esos días de infierno en que las cuatro en punto vuelven una y otra vez, casi a cada momento. Imagínese usted en qué horrible caos viviríamos si no nos informara el profesor Kant, con su paso regular y confiable, cuando están empezando a ser otra vez esas veleidosas cuatro de la tarde.


Puntualidad de los filósofos II


Todos ponen en hora sus relojes al paso preciso del profesor puntual. Así, cuando Kant se va de viaje, la gente del pueblo no logra ponerse de acuerdo, algunos relojes atrasan y otros adelantan, la maestra llega a la escuela cuando los niños ya se han ido, los novios no coinciden en la iglesia a la hora de la ceremonia de bodas (muchos matrimonios fracasan antes aún de haberse realizado) y se producen batallas callejeras para decidir en qué momento exacto debería escucharse el tañido de las campanas.
Para evitar esos viajes que ponen en peligro a toda la comunidad, alguien propone distraer al profesor para que llegue tarde a la estación, sin medir las consecuencias de semejante confusión de horarios, el riesgo de que el tren les atropelle el tiempo haciéndolo pedazos.



Puntualidad de los filósofos III


La puntualidad del profesor nos permite conocer a su paso la hora exacta. Cuando Kant no está en el pueblo, su ausencia produce en el tiempo un hueco peligroso que absorbe con la fuerza de un remolino o de un agujero negro: cómo vuela el tiempo, suspiran todos. Y hacia dónde, se preguntan algunos.


Puntualidad de los filósofos IV


El profesor Kant pasa por aquí todos los días exactamente a la misma hora. Usted escuchará este comentario en cada una de las calles del pueblo, con una curiosa coincidencia en las cifras. Se preguntará, entonces, cómo es posible que el profesor Kant pase por lugares tan alejados unos de otros, todos los días a la misma hora. Es que se trata de una hora faldera, domesticada, una hora que se ha encariñado de tal manera con el profesor que cuando Kant sale a dar su paseo, está dispuesta a abandonar la manada salvaje del tiempo para seguirlo por donde quiera que vaya.


Puntualidad de los filósofos V

Cuando el profesor Kant da su paseo habitual caminando hacia atrás, hasta la leche vuelve a entrar en las ubres de las vacas.


Puntualidad de los filósofos VII

Para castigar a un alma tan puntual como la del profesor Kant, el demonio lo condena a vagar por el Paraíso, donde el tiempo no existe, donde a nadie le importa que hora es, donde el concepto mismo de las horas ha sido abolido porque nadie desea nada.


Puntualidad de los filósofos VIII

Kant merece ser premiado por su ética, por ese imperativo categórico que tantas veces el Señor trató de imponer a través de numerosas y fracasadas religiones. La puntualidad es el máximo placer en el que se regodea el alma del profesor. Podría serle útil en el infierno, donde los condenados cuentan cada minuto de castigo. Pero ¿cómo premiarlo en el Paraíso, donde la eternidad es tan intensa que no deja lugar a ninguna esperanza? Y el Señor, compadecido, crea para él un breve tiempo que lo rodea y lo sigue como una nube personal, oscura, protectora: Kant y su tiempo vagan inefables por las eternas praderas mientras los ángeles ajustan las clepsidras a su paso.

De la discriminación

24 septiembre 2009

Mi papá era uno de los dueños de la uberfamosa calesita del Parque San Martín en Mendoza. Cierta vez me contó esta anécdota.
Habían decidido que a los discapacitados no se les cobraría para subirse a la calesita. Una vez vinieron tres hermanitos: uno de ellos tenía síndrome de Down. El encargado de cobrarles le dijo: Vos podés pasar gratis.
Luego vino el padre de los chicos, enojadísimo. "¿Por qué discriminan a mi hijo?". Contó que lo estaba educando para que se sintiera integrado y que aprendiera a hacer lo mismo que todos los demás chicos. Tenía derecho a que le cobraran - como a cualquier persona.
"Y sí", admitió mi papá. "Lo estábamos discriminando"


Hay una anécdota bastante enviada por mail que cuenta que durante una carrera en las Olimpiadas Especiales, uno de los corredores tropezó y se puso a llorar. Cuando lo notaron, todos los corredores se frenaron, volvieron hacia donde estaba el compañero caído, se tomaron de los brazos y cruzaron la línea de llegada juntos.
Pues bien, la historia es falsa. Uno o dos corredores frenaron, pero el resto siguió la carrera tranquilamente - como lo hubiera hecho cualquiera.
Admitamos que los chicos con síndrome de Down son cariñosos. Que los que han enfrentado una enfermedad o accidente que les ha dado obstáculos físicos han aprendido a lidiar de una manera muy saludable con sus trabas, lo que desemboca en que tengan una perspectiva hacia la vida y hacia los demás muy empática. Lo admitimos. Pero siguen siendo personas! Tienen tantas ganas de ganar como todos.

American Dad una vez hizo un capítulo satirizando a James Bond. El diabólico plan del malo de turno consistía en esto: Hacer una película sobre un chico judío, retrasado mental y con problemas de alcohol en la Alemania nazi. Como resultado, todos los espectadores llorarían hasta morir. (Era, efectivamente, una película muy triste)

Abro el diario hace unos días y me encuentro con esta noticia:

Se estrena una película argentina. ¿Sobre qué trata? Sobre una judía con síndrome de down que se salva de milagro del atentado a la AMIA en el que muere su madre. Confundida, sin saber lo que está sucediendo, comienza a vagabundear por Buenos Aires. Con escenas intercaladas de la genial Norma Aleandro donde retrata a la omnipresente y cariñosa madre de la chica.
La película se llama Anita y tengo entendido que está teniendo un muy buen desempeño en cartelera.

Sobre la actriz: "(...) su frescura "no contaminada" la llevó a adueñarse del papel de hija de Aleandro. "La había visto en El hijo de la novia", avisa enérgica, mientras Aleandro y Carnevale la acarician y consienten como deslumbrados por su pureza", nos cuenta un cronista de Clarín. "(...) "Es muy despierta y entendió que debía componer a una Anita que tiene dificultades que ella en la vida real no tiene", explica Aleandro", que aparentemente no sabe que la gente con síndrome de Down suele saber que tiene síndrome de Down. No sigo ahondando en la nota porque me repugna la cantidad de frases hechas destinadas a la pobre actriz, Alejandra Manzo. Pueden leerla acá.

Anita me repugna por varios motivos. El primero de ellos radica en esta nota, que es un festejo permanente de la incomprensión de los "normales". Pretender que una persona con síndrome de Down es esencialmente pura e incontaminada por las maldades que cometemos los "normales", es otro modo de discriminación. Como pretender que a los corredores en las olimpiadas especiales no les importa ganar. Nos lleva a tener una mirada "maternal" (en el horrendo sentido que le damos a ese término), sobre personas que fundamentalmente necesitan integrarse. Festejar que una actriz que lleva años preparandose para actuar pueda cumplir eficientemente con sus tareas es desmerecer su trabajo. Muchísimo más lo es centrarse sobre su "pureza" en lugar de sus cualidades como actriz. Alejandra Manzo es una actriz, antes que todo. Se merece que un crítico inteligente pueda ver todos los errores y los aciertos en su trabajo. Y cualquier persona con Síndrome de Down es esencialmente una persona. ¿Cómo podremos lidiar con la integración sexual de personas a las que vemos como "puras y mágicas"? ¿Tenemos que exlicarle a la sociedad que en algún momento van a querer fumar y tomar alcohol, y no porque "no entienden", sino porque es lo que hacemos como sociedad? ¿Podremos explicarles que tienen derecho a enojarse y putear sin que los miremos condescendientes y digamos "pobrecito"? Las cosas los enojan, asustan, alegran, tanto como a cualquiera y les debemos dar las mismas oportunidades que a cualquier otro. Prepararse para las Olimpiadas Especiales no es joda: los participantes pasan mucho tiempo entrenándose. No podemos fingir que todas las personas con alguna discapacidad son ángeles benevolentes. Les estamos negando la oportunidad de ser reales! Lo peor es que como sociedad no tenemos punto medio: o los tratamos como angelitos sonrientes (cuando hablamos de la fuerza de su cariño, de su bondad intrínseca y esas cosas) o como animalitos salvajes (cuando miramos para otro lado si se enojan, tienen conductas sexuales o expresan normalísimos sentimientos de envidia, resentimiento, ira y una larga lista de etcéteras). Integrarlos a la fuerza, como si nos costara hacerles saber que pueden hacer las mismas cosas que cualquier otro, erigirse en el lugar de protector - el que siempre mira desde la superioridad que otorga la "normalidad" - es una forma de discriminación muchísimo más peligrosa que gritarle a una amiga "no seas mogólica".

"No digas eso", suelen meterse algunas viejas de buen corazón cuando escuchan esa palabra. "Podrías tener un hijo así", como si ese fuera el castigo divino que se le envía a la gente que discrimina, para que aprendan a reconocer la pureza superior que provoca una inocencia impuesta socialmente.

¿Y si, qué se yo, los empezáramos a tratar como... personas? ¿No podríamos hacer películas donde la gente tiene chicos con síndrome de down, pero no para representar la mágica capacidad de amor que ellos nos dan, sino porque en la vida real la gente los tiene y ya?

Entrada berretísima.

17 septiembre 2009

Me decidí a revivir el blog y descubrí varios días después que no tengo nada, absolutamente nada, para decirles. Ni siquiera puedo robar, como ya lo he hecho mil veces, con las cosas que estoy estudiando, porque seguro me meto a hablar de por qué los jóvenes de los '60-70 tenían sus bases teóricas absolutamente confundidas y mezclaban argumentos del más rancio nacionalismo militar con una muy mala interpretación de la teoría marxista. Y como esos jóvenes ahora se convirtieron en referentes culturales importantes (bueno, o al menos salen cada tanto a opinar en la radio) seguro que da para quilombo.
Así que, retomando una tradición que tenía este blog en la época en que sólo me leían unos cinco amigos cercanos y mi ex, les voy a contar un poco sobre qué estuve haciendo todos estos días de desaparición.

Aproveché la bendita Gripe A para tomarme unas vacaciones en Mendoza tan largas que bordearon lo obsceno. Pasé los últimos días encerrada en mi casa jugando al Sims 2 porque todo el mundo estaba rindiendo y/o cursando. Emilio, por mientras, rendía una materia con 9 y terminaba su curso del Fondo Nacional de las Artes - que ganó por mérito, no crean que tvo suerte nomás. Seguro que se enoja porque yo les digo esto. Pero mirá el lado bueno, Emi: Podría haber linkeado a la nota que les hicieron en el diario y no lo hice.
Yo, mientras tanto dormía hasta tarde y dejaba colgados dos finales. Sí: dos. Ya sé, estoy hecha una hippie loca.
Tanto tiempo sin hacer nada me permitió darme cuenta de que estaba profundamente insatisfecha con mi carrera. No es que no me guste, pero la crisis estudiantil que venía remando desde el año pasado finalmente me alcanzó. Así que este cuatrimestre decidí virar un poco el timón. Tengo dos finales colgados y una materia que dejé y no tengo ganas de cursar nunca más enla vida. Así que me decidí a rendirlas este cuatrimestre pensando que eso me iba a dejar más tiempo para dedicarme a otras cosas. Oh, sorpresa: no he tendo tiempo para agarrar los apuntes desde que llegué.
Miren qué exagerada que soy. De seis unidades tengo resumidas y estudiadas tres, y además puedo hablar convicentemente de las otras. Pero ya me conocen. O lo sé todo o no lo sé nada.
Llegué a Buenos Aires hace un mes (es decir, pasé dos en Mendoza). Llegué para descubrir que un caño había reventado en mi departamento y el dueño se estaba haciendo el salame. Me refugié en casa de una amiga por dos semanas. Vive en un "monoambiente": el garage de la casa de su tío, al que le agregaron una cocinita y un baño. El baño del ¿departamento? se rompió. (Soy yeta, y no es chiste. Lo soy). Así que para ir al baño tocábamos el timbre de la casa.
Estaba en Buenos Aires mi prima Naty, a la que deberían felicitar en los comments porque ayer se recibió. Foto:



Se fue mi prima Nati, estudié unos dos días y llegaron dos amigas de Mendoza, Cele y Marian. Iban a ver un recital de una banda que no conocía ni conoceré jamás que se llama Wisin y Yandel. Pensé que eran hombre y mujer, pero no: Yandel también es un hombre.

- ¿Los conoces, Male? Hacen reggaetón.
- No, chicas, para nada. Pero hace un montón que no veo MTV.
- Bueno, a Wisin y Yandel solamente los pasan en Hache-TV.

Se fueron Cele y Marian, estudié dos días y llegaron mis papás con mis dos hermanos que viven en Mendoza. Es que era la entrega de premios de los Konex que se ganó mi tía. Nos fuimos de la premiación cargando tres: Uno para la Filarmónica, otro para el Trío Luminar, y otro para ella como solista. Ya sé, mis parientes son una maravilla. Me quedé con mi familia en un departamento para turistas en Barrio Norte que tenía la característica de inundarse con tremenda facilidad (otra vez, el baño) y carecer por completo de drenajes para el agua. Ya sé, no lo digan: soy yeta.
Mi mamá viajó por doce horas en auto para estar con mi tía en la premiación y esa misma noche, a las 5 am, se tomó un avión para volver a Mendoza y rendir un examen para su maestría en Quiebras (abogacía, no medicina!!). Aprobó. Ya sé, ya lo dijeron: mis parientes son una maravilla.

Se fue mi familia, estudié un día y llegó mi hermano mayor, el que vive en Italia, al que no veía desde hacía un año y medio y con el que no pasaba tiempo a solas desde hace, fácil, cinco años. Se quedó dos días en mi casa. Descubrí que cuando yo digo que me considero "liberal radical" y la gente piensa que soy macrista, en realidad estoy queriendo decir lo mismo que cuando mi hermano dice que es "anarquista" y la gente piensa que quiere poner bombas. Algún día les explicare qué entiendo yo por liberalismo radical - y desde ya les adelanto que toda su vida les han mentido sobre lo que es ser liberal. Culpa de los jóvenes de los 60.
Paseamos mucho - por los mismos lugares con los que paseé con todos los demás turistas que vinieron en estos días. No vuelvo a pisar Palermo Soho ni Recoleta!
Anoche mi hermano se tomó un ómnibus para Mendoza.

Varias personas me han comentado que en los últimos años me ven más linda que antes. Yo también lo siento así. Yo creo que es porque estoy más feliz. También es cierto que aprendí a darle más bola a la ropa que me pongo y a arreglarme para salir. Y que estoy más flaca. Mi hermano - que, como toda mi familia, se caracteriza por su honestidad -, tuvo su propia versión del halago:

- Malena, ¿qué te pasó? - me preguntó sonriente. - ¡Antes eras re fea!

...

Ya sé, no lo digan. Mi familia es una maravilla. ¬¬

Aparte de no ir a cursar y gastarme todo el sueldo en salidas con los turistas (ah, sí, estoy trabajando unas dos veces por semana), decidí involucrarme un poco más en actividades que complementen mis estudios, para ver si puedo escaparle a la sensación de que mi carrera es para alienados que evitan participar del mundo real. Así que me metí a un grupo de lectura, que se reúne siempre que yo no puedo asistir, y a un cursito sobre (y miren qué rimbombante tema): La influencia de la Guerra de Troya en la época dorada de la tragedia griega: Sófocles, Esquilo y Eurípides. ¿La hago peor? Los encuentros son los sábados a la mañana. Admitan que en amargura no hay quién me supere.

¿Y qué más? Fui al médico porque tengo una alergia que me estaba matando y terminé sentada, mirando al piso, mientras el tipo me retaba porque decía que yo estaba baja de peso. Entré a discutirle tirando el número que me daba el cálculo del IMC por internet y terminé descubriendo que a) Mido más de lo que creo medir b) Internet miente y aparentemente estoy de verdad baja de peso. El doctor terminó de reventar de furia cuando admití que no siempre hago tres comidas al día. Así que me mandó a la nutricionista. Yo compensé el mal trago leyendo un excelente libro de Ivonne Bordelois sobre el léxico de la medicina y la filología de sus términos más comunes, que me dio argumentos para criticar - todavía más - a los trabajadores de la salud.

En estos dos meses leí veintitrés libros. Sólo uno estaba relacionado con la materia que rindo la semana que viene.
Y listo, me quedé sin nada mas para decir.

Espero que sepan disculpar la entrada sin inspiración (y, por lo que veo, demasiado larga. No tengo el don de la brevedad) y entiendan por qué he desaparecido tanto. Simplemente espero que ustedes estén en una época de sus vidas tan feliz como la mía.

oh hai

13 septiembre 2009

Pasó tanto tiempo que ahora tengo la sensación de que si no vuelvo con un post súper interesante, es mejor que no vuelva.
Pero honestamente, no tengo nada para contar. Y tengo ganas de que esto vuelva.

Tal vez podamos empezar reviviendo esto de a poquito...

Definiendo

26 junio 2009

¿Se le puede llamar a esto un "bloqueo de escritor"? Porque bloqueo de blogger no suena para nada bien.

La importancia de estudiar

21 junio 2009

- Male, vos que estudiás...
- ¿Sí?
- ¿La luna es una estrella?
- ¿? No. Es un satélite.
- Ah...

(10 minutos después)

- Y decime...
- ¿Sí?
- ¿Cuál es la estrella más brillante del cielo?
- Venus.
- ¿Estás segura?
- Bueno, Venus es un planeta. La estrella-estrella más brillante es Sirio.
- ¡Eso, Sirio! ¡Es esa!
- ¿?
- ¿Ves todas las cosas que sabés por estudiar?
- ... ¿Para qué querías saber eso?
- Porque en la tele estaban diciendo que un futbolista está saliendo con una vedette y que había pedido que no dijeran el nombre... pero que era "la estrella más brillante del cielo". Y yo pensé en Silvina Luna. ¡Pero no! Era Jessica Cirio.
- ... Sí. Para eso sirve estudiar.

Fragmentos

18 junio 2009

Neurath, "Proposiciones Protocolares"


(el subrayado es mío)





"Desde un principio enseñaremos a los niños el dialecto universal purgado de metafísica como el lenguaje de la ciencia unificada históricamente transmitida (...) Carnap habla de un "lenguaje primario", al cual también caracteriza como un "lenguaje referente a las vivencias inmediatas" o "lenguaje fenomenalista". Él subraya que "en el estado actual de la investigación no puede resolverse aún el problema relativo a la caracterización precisa de ese lenguaje".


Estás observaciones podrían inducir a los jóvenes a la búsqueda de ese lenguaje protocolar; ello puede conducir fácilmente a desviaciones metafísicas".


¡¡¡...!!


¡METAFÍSICA!

¡Están haciendo la eme e te a efe i ese i ce a delante de los ene i eñe o ese!




¡¿Pero es que nadie - salvo Otto Neurath - piensa en los niños?!







¿Otra?

Immanuel Kant, Lo bello y lo sublime.
(aclaremos que es una obrita de juventud. Pobre Kant)

"El sentimiento de lo bello degenera cuando en él falta por completo lo noble: entonces se lo denomina frívolo. A una persona masculina de este género, cuando es joven se le conoce por un lechuguino; en la edad madura es un fatuo; y como lo elevado o sublime es más necesario que nunca en la vejez, resulta que un viejo verde es la más despreciable criatura de la creación"

¿Oíste, viejo que siempre está al lado del puesto de diarios? ¿OISTE? ¡¡LO DICE KANT!! ¡KAAAAANT!

Hugo Wast

13 junio 2009

De chica, (muy chica, aclaremos), tuve gran placer leyendo algunas novelas de Hugo Wast. No eran nada muy artístico y solemne que digamos, claro. Novelas juveniles, generalmente de amor, encrustadas en algún pedazo de historia argentina. La que recuerdo con mayor placer es Pata de Zorra. (También anda perdida por los recovecos de mi memoria una sobre exiliados argentinos que se hacen a la mar durante el gobierno de Rosas.)
Se trata de la historia de un estudiante del interior a principios de siglo. Estudia Derecho, y ha descubierto que no tiene posibilidades de aprobar la históricamente difícil "Derecho Romano". Esto se agrava cuando su tutor le informa que de no aprobar la materia, dejará de pagarle los estudios (que, para todo buen estudiante del interior, "la plata para los estudios" es la plata para alojamiento, libros que nada tienen que ver con la carrera y algunas salidas con amigos, como bien hemos aprendido los que nos fuimos del interior).
Ahora bien, ante este problema, nuestro protagonista encuentra una solución magistral: cortejar a la - feísima - hija (¿o sobrina? no recuerdo) del profesor de Derecho Romano. Claro que en esos momentos (estamos a principios de siglo), cortejar significa, sin más ni menos, planes de matrimonio. La historia se complica con la aparición de la sobrina (¿o hija?) del profesor - linda, rebelde, etc - que está comprometida con un viejo feo, y con los problemas que mete en el medio la ex novia del estudiante. Muchos, muchos, muchos líos.
Pero en definitiva, más allá del final esperable y feliz, es una novela entretenida, que te hace largar algunas carcajadas y que tiene un tono medio irónico que la hace muy disfrutable. Fue, junto con Momo y La Historia Interminable, uno de los libros clave de mi infancia.

Gracias a Pensamiento Argentino me enteró que mi inocente Hugo Wast, que entretuvo mis días pre púberes (y los de mis hermanos, por lo que recuerdo) también escribió El Kahal y el Oro, novela donde la ficción permite entrever la pérfida conspiración judía (siempre andan conspirando, esos) para quedarse con todo el capital de nuestros países sudamericanos. Será tarea de un valiente joven argentino el de desenmascarar a la nefasta organización. Todo eso se mezcla con una bellísima historia de amor, donde uno de los protagonistas - que, para su suerte, es solamente mitad judío, tiene rasgos arios y ha sido bautizado en secreto al nacer - descubre el milagroso poder de Jesucristo gracias al amor de una - bellísima, claro, y también casta - cristiana más ferviente que la Ligia de Quo Vadis.
A ello debemos sumarle su militancia férreamente nacionalista con tintes pro fascistas (aunque eso no es tan terrible si vemos que en la época, la mitad de los intelectuales miraban con buenos ojos al fascismo. Si el argentino típico recorre los nombres que coronan nuestras calles, podrá ver que buena parte de ellos militaron alguna vez en favor del Duce. Me refiero, entre otros, a Galvez, Rojas, Pizzurno, etc...), su apoyo a Uriburu, su desprecio por la democracia, y sus mensajes de que "a este país le hace falta mano dura". Wast terminó sus días escribiendo a favor del cristianismo y del hombre nuevo (ese que sigue sin cuestionar a su hombre elegido y que mata tranquilamente a todo enemigo del mundo bello y bueno que nos traerá).

Me siento como cuando descubrís que algún enfermo ha hecho pornografía usando a tus personajes favoritos de la infancia (los simpsons, el señor de los anillos, ¡hasta el autobús mágico! *). La infancia toma otro color cuando descubrís que uno de tus autores favoritos era un militante antisemita. Ahora tengo ganas de volver a mi casa en Mendoza para buscar sus libros y ver si hay algo que me permita rastrearlo.

Mamá, papá, ¡¿cómo es que nunca me avisaron de esto?!

Los dejo, que en diez minutos entro a rendir un parcial.

A propósito de eso: Estaba convencida de que el parcial era el sábado 20. Y estaba estudiando con toda la tranquilidad que nos da saber que faltan dos semanas para rendir. El miércoles a la tarde me enteré, en clase, que el parcial se había corrido para este sábado. ¡Me leí quince textos - incluyendo tres libros enteros - en dos días! Si me saco más de 7, es la prueba de que conmigo no hay remedio: soy, esencialmente, ñoñísima.
Deseenme suerte.


(¡Y a desenmascarar al pérfido judío capitalista y conspirador!)



(*) Tengo el link si a alguno le interesa.

Galois

03 junio 2009

El genio matemático que a sus veinte años ya se había peleado con la mitad de las instituciones educativas francesas y había pasado bastante tiempo en prisión por disturbios políticos, murió en un duelo cuyos motivos tal vez nunca conozcamos.
Poco importa, a fin de cuentas, si la mujer por la cual Galois se batió a duelo era en realidad una prostituta o una jovencita muy bien educada, hija de un científico. Poco importa si Galois corrió a su muerte por una mujer o para no exhibir cobardía. Poco importa si Galois era rebelde hecho y derecho y su muerte tal vez sea una prueba de su tozudez. La historia, la ciencia, la literatura, el mundo, sólo tienen sentido si podemos internalizarlos, apropiarnos de ellos, convirtiéndolos en símbolos. Esta tal vez sea la mejor enseñanza que nos dejó Freud. La Odisea nos sigue hablando a través de los siglos porque tiene la virtud insoslayable de convertirse en algo distinto para cada uno de nosotros: en un símbolo de nosotros mismos. Tal vez ese sea el secreto que esconden los clásicos.

Galois es, entonces, un símbolo para mí - y tal vez pueda ser uno para ustedes. Sabía que tenía muchas chances de morir y la noche anterior a batirse a duelo escribió lo que podríamos llamar su testamento matemático. Galois tenía conciencia de su genio - a pesar de que nadie se lo reconocería hasta después de su muerte - y sabía que en los cuarenta o sesenta años de vida que le quedaban podría hacer muchas más cosas, resolver otros problemas aparentemente insolubles, descubrir otras teorías - ¡tal vez hubiera vivido para ver las geometrías no euclideas!.

La última noche de su vida, Galois está sentado frente a un escritorio y escribe incansablemente. Frente a él aparece la conciencia de su valía: tal vez sea otro matemático admirable, un Euclides o un Saccheri, o los dos. Son los que le recuerdan cuánto vale, y qué maravilloso ha sido su trabajo intelectual. Son los que le hablan de la historia de las matemáticas, de la ciencia, del progreso continuo (ya que acabamos de entrar en el siglo XIX y a Galois no le cabe duda de que el futuro será mejor). Todos los hombres que Galois admira desfilan frente a sus ojos como aparecidos. Le ruegan, le argumentan, lo insultan. ¡Que no renuncie a la reina de las ciencias, él, el genio jovencísimo que puede hacer tanto por ella! ¿Es que se ha vuelto loco?
No, es que está demasiado cuerdo. Porque del otro lado del escenario hay un sólo personaje: una muchacha vulgar, mal vestida, que ni siquiera puede entender lo que Galois está escribiendo y por ello mismo se ríe de él, luciendo su ignorancia con la misma gracia con que luce sus piernas.
Sobre un hombro de Galois hay un ángel, y en el otro está el demonio. ¿Pero cómo saber cuál es cuál?

Galois, como es un hombre auténtico, no tiene dudas sobre lo que tiene que hacer. ¡Quién necesita la gloria de los hombres de ciencia! ¡Quién necesita teorías de grupos, malestar de la cultura, teoría de cuerdas, la línea dividida y los sintéticos a priori! Galois tiene veinte años y sabe, como lo saben todos los jóvenes que se precien, que el honor de una prostituta barata vale más, mucho más, que la mayor contribución a las matemáticas. En diez o quince años más, Galois habría olvidado esa verdad. Nosotros también la olvidaremos. Rechazaríamos el duelo.

La historia nos guiña un ojo y nos rehabilita a Galois. Ahora tiene una teoría a su nombre y todo matemático lo estudió alguna vez. Logró la gloria imperecedera de las ciencias: se hizo un nombre con uno o dos descubrimientos fenomenales. Pero esto es un giro del destino, un resultado inesperado. Galois desdeñó a la ciencia y le ofrendó su vida a una prostituta. Y aun así, pasó a la lista de los genios que aparecieron como almas en pena y pretendieron hacerlo "entrar en razón". No importa: murió en su ley, como símbolo de lo que es ser auténticamente un joven apasionado.



[Los verdaderos autores de este post son, en realidad, Gabriel, por hacerme conocer a Galois, y Emilio, por situarme en la escena de su última noche. Gracias a ambos]

Bomarzo

01 junio 2009

¿Qué significaba ese retrato? ¿Qué me enseñaba? ¿Queria decir que, frente a la verdad que creemos poseer como única, existen otras verdades; que frente a la imagen de un ser que nos formamos (o de nosotros mismos), se elaboran otras imágenes, múltiples, provocadas por el relejo de cada uno sobre los demás, y que cada persona al interpretarnos y juzgarnos nos recrea, pues nos incorpora algo de su propia individualidad, de tal suerte que cuando nos quejamos de que alguien no nos comprende, lo que rechazamos, no reconociéndolo como nuestros, es el caudal de su esencia más sutil, que él nos agrega involuntariamente para ponernos a tono con su visión de lo que para él representamos en la vida? ¿No existiremos como entidades particulares, independientes? ¿Cada uno de nosotros srá el contradictorio resultado de lo que los demás van haciendo de él, de lo que los demás forjan, por esa necesidad de transposición armornizadora que cada uno siente como un medio de comunicación; por esa necesidad de verse a uno mismo al ver al otro? ¿Cada uno de nosotros será todos, si estamos hechos de repercusiones que los demás se llevan consigo? ¿Andaremos por el mundo entre espejos enfrentados y deformantes, siendo nosotros mismos esos espejos? Pero no... porque cuando yo me pienso, a mí mismo, sin el aditamento que cada uno, para sí, me añade, me pienso tal cual soy, en mi desnuda limitación auténtica. ¿Y acaso esas incorporaciones no dejan rastros, no desfiguran, no mimetizan, no nos hacen actuar a menudo de diversa manera ante la diversa gente, dándoles, sin que nos percatemos de ello, lo que esperan de nosotros, multiplicándonos, diluyéndonos? (...) Cada uno de nosotros se ve a sí mismo en los demás. Somos ecos, espejismos, reverberaciones cambiantes.

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Como no se me ocurre nada para postear y hay muchos fragmentos que debo compartir con el mundo (que vienen de libros que ustedes deben leer), les presento este de Bomarzo (prometiendo para la próxima uno de El Tambor de Hojalata)
A Bomarzo lo empecé a leer cuando tenía trece o catorce años y me superó. No pude pasar del primer capítulo. Siempre le tuve un poco de bronca mezclada con respeto - como uno siempre le tiene a esas genialidades que lo superan. Lo empecé a leer hace unos tres días y ya voy por la mitad (mi edición tiene poco menos de 700 páginas). Cuando un libro me engancha así, inmediatamente pasa a mi top 10. No se lo pierdan.

¡Adiós, maestro!

18 mayo 2009

A la mañana le mandé un mensaje a Emi que decía:

"estábamos estamos estaremos juntos
a pedazos a párpados a sueños
soledad norte más soledad sur
¡Se murió Benedetti!"

Me llamó cuando salió de la facu (del hospital, más bien)

Emi: - ¡Se murió Benedetti!
Yo: - ¡Sí, es re triste! Y a mí que me encantaba...!
- Yo nunca leí nada de él.
- Sí que leíste. Me recitaste un poema de él una vez.
- Naaah. ¿Cuándo? ¿Cuál?
- Una mujer desnuda y en lo oscuro...
- ¡Cierto!

Se empezó a reír bajito.
- ¿Sabés cómo conocí ese poema? Una vez me cayó a las manos una de esas revistas tipo Hombres o Maxim, ¿no?
- ...
- Y al final traía una sección de "poemas para levantarse minitas". Para hacerles ver que eras sensible y culto, ¿viste?
- ... ¬¬
- Y nada, lo peor es que me encantó el poema y lo recordé siempre.
- ... ¬¬
- Como ese chiste del hombre que compra la playboy por las notas sobre política xD.
- O sea, me levantaste con un poema que sacaste de la revista Hombres.
- No no no, para nada. Si fuera así, no te habría contado esto.
- ¡ME LO ESTÁS CONTANDO DOS AÑOS DESPUÉS!


Vieron que es importante esa capacidad para reírse de uno mismo. Francamente a mí ya me está rompiendo un poco las pelotas esto de hacerlo todas las p&%#s semanas.

Pero supongo que a Benedetti le hubiera gustado saber que algún mendocino una vez recitó su poema - independientemente de dónde lo hubiera leído - para levantarse alguna minita. Aclaremos que, poema o no, de todos modos la hubiera tenido a sus pies.

Así despedimos al maestro, entonces. No me interesa sumarme a todos los blogs que hablan de su vida y obra. Simplemente les digo que Benedetti es de esas personas que me fascinan: las que cubren con un poquito de magia el mundo más normal de todos. En ese sentido Poemas de Oficina es un librazo - e imprescindible para todo trabajador que se precie.
Les dejo tres poemas que me gustan particularmente. El de arriba se llama "Bodas de Perlas" y creo que es mi favorito de Benedetti. Pero es muy largo para postear acá.


Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.


Ser y estar

Oh marine
oh boy
una de tus dificultades consiste en que no sabes
distinguir el ser del estar
para ti todo es to be
así que probemos a aclarar las cosas

por ejemplo una mujer es buena
cuando entona desafinadamente los salmos
y cada dos años cambia el refrigerador
y envía mensualmente su perro al analista
y sólo enfrenta el sexo los sábados de noche

en cambio una mujer está buena
cuando la miras y pones los perplejos ojos en blanco
y la imaginas y la imaginas y la imaginas
y hasta crees que tomando un martini te vendrá el coraje
pero ni así

por ejemplo un hombre es listo
cuando obtiene millones por teléfono
y evade la conciencia y los impuestos
y abre una buena póliza de seguros
a cobrar cuando llegue a sus setenta
y sea el momento de viajar en excursión a capri y a parís
y consiga violar a la gioconda en pleno louvre
con la vertiginosa polaroid

en cambio un hombre está listo
cuando ustedes
oh marine
oh boy
aparecen en el horizonte
para inyectarle democracia.


Dactilógrafo

Montevideo quince de noviembre
de mil novecientos cincuenta y cinco
Montevideo era verde en mi infancia
absolutamente verde y con travías
muy señor nuestro por la presente
yo tuve un libro del que podía leer
veinticinco centímetros por noche
y después del libro del que podía leer
y yo quería pensar en cómo sería eso
de no ser de caer como piedra en un pozo
comunicamos a usted que en esta fecha
hemos efectuado por su cuenta
quién era ah sí mi madre se acercaba
y prendía la luz y no te asustes
y después la apagaba antes que no durmiera
el pago de trescientos doce pesos
a la firma Menéndez & Solari
y sólo veía sombras como caballos
y elefantes y monstruos casi hombres
y sin embargo aquello era mejor
que pensarme sin la savia del miedo
desaparecido como se acostumbra
en un todo de acuerdo con sus órdenes
de fecha siete del corriente
era tan diferente era verde
absolutamnte verde y con tranvías
y qué optimismo tener la ventanilla
sentirse dueño de la calle que baja
lugar con los números de las puertas cerradas
y apostar consigo mismo en términos severos
rogámosle acusar recibo lo ante posible
si terminaba en cuatro o trece o diecisiete
era que iba a reír o a perder o a morirme
de esta comunicación a fin de que podamos
y hacerme tan sólo una trampa por cuadra
registrarlo en su cuenta corriente
absolutamente verde y con travías
y el Prado con caminos de hojas secas
y el olor a eucaliptus y a temprano
saludamos a usted atentamente
y desde allí los años y quién sabe.




Pd:
Feliciten a mi tía, que se ganó dos premios Konex. Por Instrumentista de Viento y por Conjunto de Cámara (con el Trío Luminar). Además, hace poco salió uno de sus discos. Acá les dejo dos críticas (Clarín y la Nación). Y también a mi cuñado, por la elogiosa nota que le dieron en El Mercurio.
No se olviden de mi hermano mayor, que está becado en Italia y se recibe este año.
Ya sé lo que están pensando. Yo también lo pienso. Pero no, no soy adoptada. El talento a mí me pasó de largo nomás.

Juego!

12 mayo 2009

Les propongo, esta vez, un juego didáctico y pedagógico (¿). Se titula:

"Identifique al Filósofo"

El objetivo consiste, por supuesto, en determinar quiénes de las siguientes fotos son efectivamente filósofos actuales y quiénes son tipejos a los que encontré googleando incoherencias.

Las respuestas, al final.




1)



2)

3)

4)

5)



6)



7)



Respuestas:

1) Pues no. La encontré googleando "grandpa"

2) ¡Esa sí! McCord Adams se interesa por filosofía de la religión y filosofía medieval y es interesante de leer. Esta foto parece haber sido tomada en 1975.

3) ¡Bingooo! Zimmermann es otro filósofo de la religión (bueno, el tema me interesa). ¿No les dan ganas de golpearlo por nerd?

4) No, pedazo de salame, es Alan Moore. Por favor, retirate de mi blog y no vuelvas nunca más.

5) ¡Que no te confunda el pelo azul! Jesse Prinz es un filósofo de la psicología y empirista. Su libro Gut Reactions es recomendable.

6) Lo encontré googleando "bibliotecario"

7) David Chalmers. El que nos alegró la vida hablando de zombies filosóficos. ¡Parece un cantante de Power Metal!

Tres noticias tres

30 abril 2009

... porque no tengo ganas de pensar una entrada.

Uno:

Rusia, el mejor país del mundo. Un hombre entra a robar a una peluquería, la dueña lo golpea, lo maniata, lo secuestra, lo droga y lo viola durante dos días.

(Gracias Oso)

Dos:

Ayer, Israel. Se considera que el nombre "gripe porcina" es discriminatorio [sic] porque el cerdo no es kosher [doble sic]. Proponen un nombre menos segregador: gripe mexicana [re contra re sic!]

Tres:

Ya recibí dos mensajes alertándome de que supuestamente salí en el Clarín de hoy. Pero no, no soy yo. Yo no uso reloj. Y jamás me sacaría una foto al lado de un cacho de hielo.
[en la edición en tinta, el parecido es bastante más notorio]

Lady Ingram

29 abril 2009

Hacía tiempo que no les daba una de mis Pruebas Empíricas de que si Dios Existe, le Gusta Divertirse Conmigo. Pero viendo que personajes como el loquito que me mandó fotos en sunga, Brunilda Pan y el gatito que me vomitó el zapato siguen estando presentes en la memoria de mis lectores, es tiempo de traerles otra nueva.

No me gusta tener relación con mis vecinos. Los vecinos son una relación impuesta, que no busqué y que no me interesa cultivar. Si un día necesito azúcar no voy con el vecino: me la aguanto. Si tengo ganas de hablar, llamo por teléfono a un amigo. No paro a la primer persona que pasa por mi ventana para contarle cuántas operaciones tuve.

Eso es lo terrible de los barrios: a los vecinos les encanta hablar de su espantosa salud. ¡No me interesa que te hayas tenido que operar un lunar peludo porque seguro era un tumor! Te juro que no quería saber eso. ¡NO, POR DIOS, NO ME MUESTRE LA CICATRIZ, SEÑORA!

Como de todos modos los vecinos van a establecer relación conmigo - es inevitable, tarde o temprano - he descubierto que si yo saco el tema de conversación primero, es más probable que no desemboque en una descripción de su última ida a la sala de operaciones.

Todo comenzó, entonces, un día en que La Vieja Gritona de la Esquina [*] pasó por mi ventana. Yo estaba tomando mate tratando de despertarme - era tempranísimo, casi de madrugada: 11 y media, más o menos - y cuando vi la inminencia de una charla médica, me puse a decirle que su perrito era hermoso.
La vieja, encantada. Me preguntó si me gustaban los animales, le dije que sí, pero que más que los perros me gustaban los gatos. Ahí justo apareció Marcelo para decir: detesto a los gatos, son bichos horribles, traicioneros, sucios, etc etc.
- A mí me gustan - respondí. - Alguna vez me gustaría tener uno.

Pasaron dos días y cayó la Vieja con una sonrisota a mi casa - esta vez, se asomó a la ventana de mi habitación [**].
- ¿Te contó Marcelo? ¡Te conseguimos un gato!
- ¡...!

Obviamente estuve a punto de pararla para decirle que yo no estaba segura de que quería un gato. Pero no pude, porque agregó esto:
- No sabés qué linda que es... negra y blanca, pelo largo... la abandonaron, la han tratado re mal, sufrió un montón esa gatita. Por eso ahora le queremos conseguir una casa dónde esté bien.

Me rompió el alma el pobre bicho. Así que le dije que sí, que me la trajera. Me la trajo un día después: un gato gordísimo, con una cara de oligarca increíble. Les juro, uno veía a ese gato y le daban ganas de ponerle un monóculo y un cigarrillo con boquilla y hacerlo ir a la Ópera. Hasta último momento estuve dudando sobre si ponerle de nombre Blanche Ingram - o lady Ingram a secas. ombre indudablemente inadecuado para un gato callejero, pero que le quedaba a la perfección.

Lo traje a casa y dormimos la siesta juntos. Después descubrió un cascabel mío y se entretuvo con eso, yo estudié, el gato me ronroneaba en los pies. Bastante bien. Me re encariñé.
Hacia la noche encontré un collarcito de gato color rosa que tenía archivado entre otras miles de inutilidades, y se lo puse al cuello. Mientras leía tirada en la cama, la gata se subió a la ventana y veía a la gente pasar.

Y en ese momento, mi mayor temor: que un vecino completamente desconocido me empiece a hablar, aumentando así la cantidad de gente que me saluda por la calle y me cuenta de sus operaciones. Era una chica que miraba con cara de sorpresa.

- Disculpá - con ese tono tan porteño que hace que el "disculpá" quiera decir "te voy a cagar a trompadas" - ¿vos sabés quién le puso un collar a mi gato? ¿Y qué hace acá? Estuvo todo el día afuera de casa, yo me había empezado a preocupar.
- ... Fui yo, pero... no me vas a creer. Este gato me lo regalaron.
- ¿Cómo que te lo regalaron? ¿Quién?
- La vecina de la esquina... la que grita mucho. ¡Me dijo que estaba abandonado!
- ¡La voy a matar a la vieja esa! ¡Qué se anda metiendo! - Después, por suerte, se rió. - Es que lo dejo salir. Y siempre anda sucio. Debe ser por eso. ¡Pobre Felipe!
- ¿Se llama Felipe?
- Sí. ¿Vos qué nombre le habías puesto?
- Todavía ninguno - mentí. Es que Felipe es un nombre demasiado plebeyo. La dueña de ese gato definitivamente no entiende nada de fisonomías.
- ¡Pero le pusiste un collar rosa! ¡Me travestiste al gato!
- ¡Es que me dijeron que era hembra! ¡Pobre Felipe, a ver si se confunde! - Ahí pareció que ya no me iban a cagar a trompadas. Por suerte.
- Bueno, no sé qué decirte. ¡Podemos tener la tutela compartida!
- Nooo, no te preocupes, el gato es tuyo. Pero si me viene a visitar, yo feliz de la vida. ¿Quedamos así?
- Buenísimo. ¿Cómo te llamas?
- Malena, ¿vos?
- Natalia. Hay pocas pibas de nuestra edad por acá. Uno de estos días paso a verte con Felipe, ¿te parece? [***]
- Dale.
- Bueno, Male, te devuelvo el collar.

Parece que lo confundí en serio al pobre Felipe, porque no se dejó sacar el collar. Cuando finalmente la dueña lo hizo, el gato pegó un salto enorme y lo atrapó con los dientes - llevándoselo lejos.

- No te preocupes - dije. - Se lo regalo.

Era lo mínimo que podía hacer después de:

a) aceptar un gato robado
b) tenerlo secuestrado todo el día en mi casa
c) travestirlo
d) ponerle un nombre sacado de una novela victoriana.


Moraleja: Nunca confíes en una señora a la que la operaron de riñón y grita mucho. Pero NUNCA.


[*] No saben como grita esa cristiana. Yo vivo a mitad de cuadra, y aun así, a las 9 ó 10 de la mañana, me despierta su vozarrón que indica que está al teléfono con alguien.
[** ] Yo debería vivir en un piso 18, lo más alejada posible de la calle.
[***] Es imposible decirle que no a una auto invitación tan amable. De más está decir que en el fondo tenía ganas de decir que no - no me gustan los amigos que yo no busqué tener, ni ser amiga de mis vecinos. Ya sé, parezco sociópata últimamente.

Pensamiento Argentino

22 abril 2009

Ya sé que es una materia que todos hacen en primer año, pero bueno, yo he llegado hasta acá sin cursarla. Se me ocurrió una linda idea para una posible monografía, de la que transcribo los lineamientos generales acá. Disculpas a todos los lectores que no son argentinos - que no van a entender nada.



Todo se disparó en una de las primeras clases, cuando la profesora a cargo, comentando "El matadero" de Echeverría, mencionó que la agresión al unitario había consistido en "golpes y burlas". ¿Acá estamos todos locos? Al unitario lo atan boca abajo sobre una mesa, lo desnudan e intentan violarlo: ignorar eso implica no captar el sentido último de la narración. Si la Argentina es un matadero y el unitario, vida civilizada, un abuso de este calibre es una metáfora que hay que considerar. Creo que fue Laiseca el que dijo hace poco que "la historia del sexo en la literatura argentina se inicia con una violación", refiriendose, por supuesto, al Matadero.

¿Por qué no vamos hacia otro texto fundacional de la Argentina para comprobar qué uso tienen las metáforas sexuales? Por ejemplo, La Cautiva, otro símbolo de civilización frente a la barbarie. Por supuesto, un malón no rapta a una mujer bella y joven para guardarla en un museo. ¡El contenido sexual es clarísimo! ¿Pero por qué es una mujer la que está sometida ala barbarie, en un caso, y por qué un hombre es forzado a un coito donde toma el rol femenino, en el otro?

Una de las metáforas favoritas de todo escritor político es el cuerpo como símbolo de la nación o del estado. En Hobbes, el Leviatán es indudablemente masculino. En Rousseau es más complejo: es casi hermafrodita, o mejor aún, divino: tiene en sí mismo su propia capacidad de generación. Involucra unir una potencia masculina y una femenina, pero con un fin netamente femeneizante: la maternidad.

Los escritores políticos argentinos también ahondan en metáforas corporales. Pero, cosa interesante, la patria nuestra es tomada como mujer casi desde el inicio. Si pasamos de ser el Virreinato del Río de la Plata a Provincias Unidas del Río de la Plata, es por una cuestión netamente de forma: ha cambiado el sistema de gobierno. Pero nuestro Río de la Plata se convirtió en Argentina gracias a un poema: claro, la Argentina. Aunque muchos idiotas quieran darselas de eruditos diciendo que "argentina" viene del latín "argentum", que significa plata, están bastante lejos de la verdad. La raíz latina es cierta: pero la palabra argentina es un adjetivo muy utilizado en la época para referirse, en primer lugar, al sonido que produce la plata; en segundo lugar, como metáfora, para referirse a una mujer bella que tiene una voz melodiosa. Hay ejemplos en Balzac, en Pereda, y otros. Llamar "argentina" a un país tenía que llevarles inevitablemente a asociarlo con una mujer bella, que sabía cantar: una especie de Mariquita Sanchez de Thompson.

Por eso no es de extrañarnos que los autores se refieran a los bárbaros - los federales, Facundo Quiroga o Rosas - como promiscuos o incluso como abusadores de mujeres. Esa es la relación política que han establecido con la metafórica argentina: la han dominado por la violencia y la han humillado en su esencia. Por supuesto, frente a ellos se impondrán los autores europeizantes, que tienen una noción eminentemente contractual - legal y respetuosa - de la vida conyugal. El matrimonio implica respetar a la mujer porque el marco legal la protege de la violencia y requiere su asentimiento para concretizar la unión sexual. Del mismo modo, una constitiución fija y unas leyes claras son el proyecto principal de la generación del 37 frente a Rosas y su gobierno carente de leyes escritas. Sarmiento, Alberdi y Echeverria son así los "esposos de la patria", aquellos que van a protegerla de los bárbaros - indios o federales - que la dominan por la violencia.

Principio de Causalidad

08 abril 2009

Ya Hume nos dijo, en el siglo XVIII, que el principio de causalidad era una mentira derivada de una mala interpretación de las percepciones. Kant intentó luego volver a convertirla en un principio filosófico al hacerla depender, no de nuestras propias percepciones sino de nuestras categorías del entendimiento: es decir, intentó mostrar que pensamos de acuerdo al principio de causalidad. Que lo haya logrado o no, es otro debate.

Personalmente, creo que cualquier inferencia que utilice el principio de causalidad es errónea, y comparto la opinión de Hume. Éste dice, resumidamente, que no hay nada en el mundo externo que pueda avalarnos a establecer tal cosa como la causalidad. Su ejemplo más famoso es el del billar.
Tenemos un taco y una bola. Golpeamos la bola con el taco. Podemos ver el movimiento del taco hacia la bola, M1, y podemos ver la bola moviéndose luego de haber sido golpeada, M2. Podemos decir con toda seguridad que M1 y M2 están relacionadas en el tiempo; concretamente, que M1 sucede primero, y M2 después.
¿Esto nos habilita a decir que el golpe del taco fue la causa del movimiento de la bola de billar? Hume dirá muy firmemente que no. Lo único que podemos conocer del mundo es lo que percibimos a través de nuestros sentidos, que posteriormente interpretaremos de acuerdo a nuestro conocimiento. Es decir: la materia prima son las percepciones de los sentidos, y nuestro intelecto, una especie de instrumento con el cual interpretamos la realidad. Sin las percepciones, no hay nada con lo cual trabajar.
Hemos percibido a M1 y a M2. Pero no hemos percibido, de ninguna manera, que M1 sea la causa ni M2 el efecto. Sólo hemos visto la relación en el tiempo. Es como si viésemos un pájaro volar en el cielo e, inmediatamente, la muerte de un hombre. ¿Es que el pájaro anunció o causó esa muerte? Hemos visto un eclipse y, al día siguiente, un incendio que devora Roma. ¿Es que el eclipse fue la causa? La humanidad muchas veces a lo largo de su historia ha caído en ese error - de ahí los oráculos, la quiromancia y otras técnicas de adivinación del futuro. Nosotros, hombres cultos del siglo XXI, despreciamos al que lee el futuro basándose en el vuelo de los pájaros o en el movimiento de las estrellas, pero continuamos pensando que el principio de causalidad es válido.
¿En qué argumentos se utiliza principalmente hoy el principio de causalidad? En metafísica y en religión. Concretamente, todas las pruebas a posteriori de la existencia de Dios [*] se basan en ese principio. Renunciemos al principio de causalidad y habremos destruido buena parte de la supuesta "evidencia" de la existencia divina.
Parece obvio a primera vista que M1 provoca M2. Lo que intenta Hume no es convencernos de que M2 fue azaroso: todo lo contrario, es manifiesto que depende de alguna manera de M1. Lo que intenta Hume es decirnos simplemente que no hay nada en el mundo externo, en la percepción de nuestros sentidos, que pueda avalarnos a decirlo. La mente humana es la que generaliza y establece leyes a partir de eventos aislados del mundo: en el mundo, la causalidad no existe. La causalidad existe simplemente en nuestras cabezas. En este sentido, no se diferencia de Kant. La diferencia radica en que Hume va más allá, diciendo: la causalidad es una inferencia inválida. Lo único que hay es una conjunción constante. Es decir, suceden juntos, siempre han sucedido juntos, y podemos decir con buena razón que probablemente seguirán sucediendo juntos. Pero esto alude a la probabilidad, a la inducción, a la falibilidad. La causalidad, en cambio, nos habla de seguridad, de deducción, de infalibilidad. Las cosas están interrelacionadas, ¡obviamente!. Pero están interrelacionadas de manera contingente, es decir que podría ser de otra manera. La causalidad no es un principio unificador del mundo. No podemos analizar el universo creyendo ingenuamente que siempre A será la causa de B. La adivinación del futuro es un buen ejemplo de ello.

Alargué mucho esta explicación. Es que no quería dejar a nadie sin entender el problema. La metafísica siempre nos habló del de causalidad y postuló muchas supuestas "verdades indubitables" a partir de argumentos en los que aparece este principio. Dudar del principio nos permite cuestionar las conclusiones.

El objetivo de este post es brindarles una Prueba Doméstica Para Refutar el Principio de Causalidad.

Todos los que tienen perro podrán entender perfectamente de que les hablo. Cierta vez estaba con mi hermana, acariciando a Puccini, mi perro. A Puccini, como a muchos otros canes, le gusta ponerse panza arriba para que le rasquen la panza. Cuando lo hacés, empieza a mover compulsivamente una pata trasera.
- ¿Sabés por qué hace eso? - dijo mi hermana - Es interesante. El perro no sabe que rascarse es lo que le da la sensación de placer que tiene ahora. Él piensa que siempre que hay rascado, también hay placer. Entonces para él, el placer y el rascado van de la mano: no se pueden separar.
- Para él no hay causalidad - respondí, feliz de la vida, porque era una excelente confirmación de Hume - simplemente hay conjunción. Los dos hechos vienen juntos: no es que uno sea causa del otro.
- Claro. Si se rasca va a tener placer y si tiene placer se va a rascar.
- ¿Nosotros estamos organizados de la misma manera? - pregunté, sabiendo que mi hermana sabe bastante de estas cosas.
- Seguramente. No somos tan distintos, neurológicamente hablando. En la base, nosotros también pensamos como él.

¿Se entiende? Todo lo que puede saber el perro se basa en conjunciones y no en causalidades. En el cerebro del perro no hay nada que ni remotamente lo haga pensar en el principio de causalidad: no sabe que el rascado es causa del placer, sólo sabe que están juntos de alguna manera. Si podemos probar que en nuestro cerebro tampoco, le habremos asestado un golpe mortal al principio de causalidad [**]. No recuerdo si mi hermana me comentó de algún experimento que pueda haberlo hecho en personas, pero me encargaré de preguntarle apenas llegue a casa. [***]

La conversación siguió, y aunque ya no importe a los fines de este post, la conclusión es lo suficientemente simpática como para que la comparta con ustedes.

- Es Hume - le dije a mi hermana. - Hume dijo que el principio de causalidad es mentira. - Y me extendí sobre la explicación que ya les brindé a ustedes.
- ¡P... madre! - dijo ella. - Últimamente me convenzo de que no hay nada que haya dicho la psicología que no hayan postulado antes los filósofos.
Yo sonreí, orgullosa de estar pensando lo mismo. [****]

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[*] Y más concretamente, las cinco vías de Tomás de Aquino.
[**] El Principio de Causalidad parecîera tener más vidas que un gato. Hume ya le dio un golpe mortal hace trescientos años. Hace menos tiempo, Heinsenberg ya le dio otro al postular la Incertidumbre. Y sin embargo, sigue vivo.
[***] Ya habrán notado que estoy pasando semana santa en mi casa de Mendoza. (Y si consideran la cantidad de salidas a las que he ido, ¡de santa no está teniendo nada!)
[****] Estimado Elizalde, no le voy a responder el mail hasta que llegue a Buenos Aires. Así que le respondo una pregunta por acá, dado que viene al tema. En un libro Freud dice casi textualmente (o tal vez no, estoy citando de memoria): "Muchos me dirán que esta teoría del inconsciente no es más que filosofía schopenhaureana. Y puede ser que sí. ¿No es posible que lo que postuló este gran filósofo haya sido después confirmado por mi ciencia?". En efecto, el concepto de Voluntad en Schopenhauer se parece muchísimo al inconciente freudiano. Es un tema lindo. Tal vez ahonde sobre eso uno de estos días - cuando vuelva a Baires y pueda agarrar mi bendito Voluntad y Representación.

Msn

06 abril 2009

Tino, el mismo que me deja los mejores comentarios hablando de zombies en la Ilíada y otras genialidades por el estilo, hoy me regaló esta charla. Me viene bárbaro para hacerme la boluda y no admitir que no se me ocurre nada para postear.


Martín
ah, hoy te robe vilmente tu review de La Odisea en un oral para la facu.
Malena
jajajaja me estas jodiendo
funcionó?
Martín
Me agarraron con los pantalones bajos, pidiendo que analice un poema de Itaca, y me viniste a la cabeza
si funciono?
casi me hace una estatua la profesora
esta juntando llaves para fundir el bronce y hacerme una placa
O lala danétt
Malena
mi blog es como la democracia
con higado reptante se come
con higado reptante se educa [*]
Martín
con higado reptante otros se ahorran el trabajo
Malena
no puedo creer que le haya gustado
Martín
y cuando dije "Lo ultimo que nos enseña Ulises, es que la mayor de las angustias, es la que nos da la añoranza por la vida que no vivimos"
casi se desmaya
Malena
jajajajajajajajaj
Martín
Se agarro el pechito, le cayo una lagrima por la mejilla, que atrapo con el dedo y dejo caer por la ventana
la lagrima se transformo en una paloma blanca a mitad de camino y se fue volando al horizonte
Martín
ademas podes unirlo al de Troya
pero sin los zombies
Malena
no le dijiste a la profesora que necesitamos una troya, no? ahi creo que la nota no subia xD
Martín
si si... bah, no le dije que necesitamos una troya
para eso me voy a Gaza
Pero dije lo que quisiste decir... Y puse que si bien la Odisea va despues que la Iliada, en realidad la Odisea representa lo importante que es el camino, y la Iliada lo importante que es tener un objetivo o un fin.
Osea, CUALQUIERA MANDE.


[*] Extranjeros: Es una referencia a un spot publicitario de un ex presidente argentino muerto hace unos días.

Fragmentos

03 abril 2009

... de conversaciones telefónicas de las últimas semanas.


Yo: - Me siento una tarada. Digo que soy grande, vivo sola y qué se yo, pero apenas me pasa algo así lo primero que hago es llamar a mi mamá.
Mamá: - Bueno, lo primero que hubiera hecho yo habría sido llamar a tu papá.

(Sobre un pequeño accidente automovilístico en el que participé hace unos días. No hubo heridos de gravedad y no, yo no iba al volante).


- Es como una ronda. Están todos cantando el arroz con leche y bailando, y si te vas, la ronda se cierra. Se tiene que cerrar para seguir siendo una ronda. No podés pretender que siga abierta esperandote.


- ¿Sabés por qué creo que la gente dice "te amo" o "te quiero" justo antes de cortar el teléfono?
- ¿Por qué?
- Porque sabemos que hay chances de morirnos antes de ver a esa persona de nuevo.


- Servicio de atención al cliente de Telefónica. Buenas tardes, mi nombre es Graciela. ¿En qué puedo ayudarle?
- Hola, Graciela. Una pregunta nada más.
- Sí, dígame.
- ¿Estás satisfecha con tu servicio de larga distancia?
- ¿Disculpe?
- Si estás satisfecha con tu servicio de telefonía de larga distancia.
- No... entiendo... por qué...
- V DE VENGANZA GRACIELA! V DE VENGANZA!

(Cumpliendo una pequeña prenda en una juntada entre amigos)

Troya

26 marzo 2009

Lo que le hacefalta a nuestra generación es una buena Troya. Un evento inconcebiblemente grande, a donde están llamados para participar todos los grandes hombres del siglo, en donde los méritos salen constantemente a la luz y los débiles son expuestos, donde el deseo de gloria lo domina todo, donde cada día es vencer o morir, entregándose cada uno a un destino que desconoce, pero que no teme.
Todos nosotros somos demasiado remilgados. Nos gusta discutir posibilidades abstractísimas, encontrar relaciones allí donde probablemente no haya, hablar como si la teoría fuese algo completamente alejado de nuestra vida cotidiana. Vivimos por inercia, dedicándonos a minucias sin importancia, incapaces de darle un sentido concreto a lo que tenemos. Leemos y los libros sólo nos sirven para hablar de libros; nunca podremos aprovecharlos para construir nuestra areté. Nos importa más ser inteligentes que ser sabios, y preferimos la comodidad a la gloria. Aquiles, Diomedes o Héctor nos habrían escupido sin dudarlo - y tendrían razón.

¡Vamos a Troya!. No quiero ir a una de esas guerras de ahora. Los aviones y los misiles le han quitado toda la gracia - no hay valentía, no hay honor, no hay causa última a la cual ofrendarle la vida. El soldado que se siente guerrero por arrojar bombas desde una avioneta se me antoja similar al cuarentón que se siente joven y atractivo por manejar un descapotable rojo.
Yo quiero que peleemos contra nuestros iguales. Y quiero que en medio del más encarnizado combate podamos reconocer en nuestro rival a un hombre digno y valiente: que sepamos que, cuando la guerra termine, nos despediremos como amigos. Yo quiero que vayamos por muchos años, a extrañar a nuestras familias, a maravillarnos con tierras nunca antes vistas, a matar y a morir alegremente. Que vayamos a morir los que buscamos el sentido último, que vayan para regresar aquellos que quieren aprender a valorar lo que tienen.

Dos cosas [de nuevo]

16 marzo 2009

1)

Si se le escapa cada tanto un "mi amor" o un "te amo" y llevan muy poquito tiempo saliendo, no es que se muere de amor por vos y no se anima de decírtelo.
Es que está de novio desde antes de conocerte.


Higadoreptante, por un mundo con menos ilusiones románticas.


2)

¿Querés ser diferente a todos?

¡Entonces aprendé el idioma que ya hablan 1300 millones de personas!

¡Elegí YA lo que los hace ser únicos!